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Por: José Miguel Rodríguez Matos, Ph. D.

Utilizaré la cita de Rudyard Kipling que incluye la Dra. Blanca Concepción en el mensaje del Programa: "Seis honrados servidores me enseñaron cuanto sé. Sus nombres son: cómo, cuándo, dónde, qué, quién y porqué", para articular mis reacciones a los planteamientos de nuestros seis distinguidos ex secretarios. No sé si hubo en quienes organizaron esta actividad la intención subliminal de parear esos seis servidores con los seis invitados. Pero creo que sería un ejercicio interesante intentar ese pareo.

Ante el cuadro que presentan nuestros distinguidos colegas, yo soy un poco más optimista, más utópico. A partir de lo que ellas y ellos dijeron,creo que el problema de la educación en Puerto Rico "no es un problema tan grave". Se puede avanzar en esa agenda inconclusa con una su visión prospectiva. ¿Por qué digo semejante herejía? Porque, por lo menos, ya sabemos cuáles no son los problemas. Si, en cierta forma, los vemos a ellas y ellos como símbolos del talento educativo de nuestro pueblo, de los planteamientos de nuestros distinguidos ex secretarios y ex secretarias se desprende, evidente y contundentemente que el problema de la educación no es falta de liderato (ellos y ellas lo ejercieron muy bien), no es falta de talento (a ellos y a ellas les sobra); no es falta de visión (cada uno tenía y aún tiene su visión, que por definición era y es diferente de las de los demás, aunque coincidentes en algunos aspectos, y la plasmaron en sus respectivos proyectos educativos para el País); no es falta de dinero (1/3 del presupuesto nacional se invierte en la educación pública), no es falta de ideas (además de lo que ellos y ellas han dicho, cuando uno lee la historia de estas distinguidas personalidades ve sus esfuerzos y las cosas extraordinarias que intentaron durante su incumbencia). De hecho, para bien o para mal, algunas de las cosas que tenemos hoy, aunque con respiradores artificiales, tienen que ver con su gestión.

Todos conocemos del plan de experimentación e innovación en la educación que caracterizó la gestión del Dr. Cruz. Introdujo concepciones más contemporáneas de los procesos de aprender y enseñar con enfoques innovadores. Le dio un giro a la visión del maestro como facilitador y el estudiante como constructor de conocimiento, creó los centros de servicios educativos (estudiantes voluntarios para tutorías), continuó con la iniciativa del calendario escolar continuo que inició doña Celeste, promovió una participación más activa de la comunidad, facilitó estudios a los maestros y otros.

El Dr. Lema Moyá, creó los proyectos de Redacción Intensiva, Lectura, Escritura y Oratoria, Padres Leen a los Niños, Lecto Escritura, Mi Amigo el Lector, Competencia Nacional de Matemática Avanzada, y puso énfasis en la preparación de lo maestros y superintendentes.

De igual modo, hubo muchas iniciativas de mucha acogida de Doña Celeste Benítez tales como: el Calendario Escolar Continuo, Learning English Through the Arts, Microcomputers in English and Arts, Voy a Aprender a Leer Escribiendo, el Programa de Enseñanza Recíproca, el Programa Programa School-wide, apoyó el Programa de Educación Vocacional y Técnica, instituyó el Plan de Capacitación de Maestros de Escuela Elemental, creó el Centro de Desarrollo Profesional, instituyó los exámenes para la certificación de maestros y otros.

Doña Awilda dio pasos afirmativos para fortalecer el desarrollo del pensamiento crítico (ECA), el currículo integrado, la colaboración con la industria y el comercio.

Todos ellos y ellas hicieron una labor encomiable; plasmaron buenas ideas en proyecto concretos.Sin embargo, subyace en sus planteamientos una cierta queja de una agenda inconclusa en su gestión, que les hubiera gustado terminar o que sus sucesores terminaran. Pero si los nombráramos otra vez, estoy seguro que no podrían decir "voy a empezar donde lo dejé", aunque pudieran retomar algunas de esas iniciativas. ¿Por qué? Porque la realidad es muy cambiante, demasiado escurridiza. Y en un sistema que lo controlan elementos externos contrarios a sus mejores intereses, que ha caído en un cierto acondicionamiento "cultural" y que no tiene una infraestructura que lo apoye, se hace casi inmanejable. Entonces, hasta que no se atienda el problema fundamental de la educación todas esas iniciativas que hemos mencionado y otras, quedarán truncas.

¿Cuál es el problema fundamental, según se desprende de mi interpretación de lo que plantean los colegas? Permítanme enmarcar mi reacción, como ya mencioné y mi aportación en los servidores de Kipling. Creo que a Kipling se le quedó un servidor importante por el cual quiero comenzar:

¿Cuál?

Finalmente;

¿Ustedes recuerdan aquel libro que se publicó en la década de los años setenta, de Thomas Good, intitulado "Teachers make a difference". Hoy, 8 de mayo (día de mi cumpleaños) yo le digo: "¡Hey, Thomas!, you were right, teachers make a difference... in the classroom; Principals make the difference in the schools".

Creo en "la prueba apocadíctica de lo anterior" que menciona el Prof. Torres: "el cuadro no puede ser peor en su esencia y sus partes", pero como realidad existencial. Pero puede ser sustancialmente mejor como sueño posible. En el potencial humano subyace nuestra esperanza. Como dice Doña Awilda: "una [educación] que lance las redes y recoja voluntades". Esa es la utopía que no podemos perder.

¡He dicho!