hostos-portada-squew

Mi mas reciente publicación!

Obtenga la aquí

Por José Miguel Rodríguez Matos, Ph. D. (2015)

El tema de epígrafe ha sido objeto de análisis y discusión durante décadas, con mayor o menor intensidad temporal, especialmente en los círculos académicos. El primer semestre del año académico 2014-2015, a raíz del 175 aniversario del natalicio del prócer, el debate cobró nuevamente un marcado ímpetu al convertirse en el lema del comité organizador de esta celebración, que lideró el amigo y colega Antonio Gaztambide, bajo la consigna Hostos: presencia y pertinencia en Puerto Rico y América. El trabajo del Comité tuvo amplia exposición en la celebración del natalicio 176 celebrada el pasado 11 de enero de 2015 en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. Como secuela de dicha celebración, una reflexión profunda en torno a los conceptos presencia, actualidad y pertinencia es a lugar por sus implicaciones para la continuidad de la difusión y utilización del legado del Maestro, o digámoslo de otro modo: para la construcción de teoría y práctica con fundamento en el pensamiento del ilustre mayagüezano.

Separamos los términos presencia, actualidad y pertinencia por su naturaleza semántica sustantiva. De aquí el imperativo de un análisis profundo y una interpretación crítica de estos términos para situarnos en posición de entender mejor lo que hemos hecho hasta el presente con el legado del maestro, y lo que nos impone la agenda prospectiva con base en ese legado.EugenioHostos

La presencia de alguien o de algo revela su existencia. Decimos que algo está presente cuando podemos verlo, palparlo, tocarlo, leerlo, escribirlo, sentirlo. Traer a nuestra memoria una imagen, idea o representación de alguien o de algo es una forma de reconocer su presencia, es decir, de su manifestación fenomenológica, aunque no necesariamente de su esencia. Así, decimos que Hostos está presente porque dejó un testimonio que autentifica su legado. Nos legó un marco teórico-filosófico sobre el cual él fundamentó su magistral obra educativa y política. Ese legado ha sido traducido en múltiples formas que también testifican de su presencia: cursos universitarios, nombres de calles, edificios, facultades, escuelas, monumentos y otros. Una síntesis de esto la vimos en la exhibición en la Biblioteca Lázaro del recinto de Río Piedras de la U. P. R., obra de un grupo de universitarios comprometidos y comprometidas, colaboradores del Comité, que se dieron a la tarea de recorrer la Isla tomar fotos y montar dicha exhibición. Allí pudimos ver cómo el arte, la escultura, la literatura, la ingeniería de la construcción, la arquitectura y otras formas han servido de instrumento para reconocer la presencia de nuestro insigne pensador. Entonces podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la presencia de Hostos (lo que de él conocemos) describe, ilustra o talla un perfil de la magnitud y alcance de su obra, de su aporte y su porte, su talla y su figura como pensador universal y hacedor asiduo, o sea, una representación fidedigna de su grandeza como patriota, educador, filósofo, literato, sociólogo y político. Al menor contacto nuestro con esas expresiones, evocan la memoria del prócer y, a partir de ésta, la inspiración.

Pero, ¿inspirarnos a qué? La respuesta es sencilla: a hacer pertinente esa obra majestuosa. Y ¿qué significa esto? Significa llevar a la concreción o a la práctica esa inspiración, y buscar un cabal entendimiento del significado de esa concreción, es decir, el sentido que le imparte al momento histórico. A la misma vez, catapulta allende el momento histórico el legado hostosiano. Porque si bien, como hemos visto, reconocemos la presencia de Hostos en nuestro entorno americano, esto, por sí sólo, no la hace pertinente. Lo pertinente implica una necesaria correlación de ese legado con el estado de cosas, con el momento histórico para reformularlo, transformarlo o revolucionarlo. La presencia inspira a la búsqueda de la pertinencia, la pertinencia construye sobre la presencia y a la vez la perpetúa. Por ejemplo, la máxima del Maestro de reconocernos como seres de relaciones (con el mundo, con la naturaleza, con nosotros mismos) habla de su presencia entre nosotros. Un proyecto educativo que desarrolle una conceptuación con fundamentos sociológicos, filosóficos, históricos y psicológicos, con propósitos, con estrategias y otros elementos pedagógicos necesarios, dirigidos a capacitar al educando para cultivar esas relaciones, le daría pertinencia a la máxima hostosiana. Porque lo pertinente establece una dialéctica entre una práctica y una teoría. Una práctica que se da a propósito de un fundamento teórico, pero que ambas se nutren entre sí. Lo pertinente es lo oportuno al momento, lo conveniente o a propósito del estado de cosas para superarlo. La pertinencia sucede a la presencia, aunque en sí misma es presencia. Es decir, no hay modo de hacerse pertinente sin tener una presencia, pero la presencia no implica o no es, necesariamente, pertinencia.

Hostos pudo haber vivido en su tiempo sin mayor trascendencia. Pero se hizo pertinente porque gestó sendos proyectos educativos anclados en la realidad educativa del momento histórico de los hermanos pueblos de Venezuela, República Dominicana, Chile y Puerto Rico y su perspicaz interpretación de esos momentos. Y en la Liga de Patriotas desbordó toda su inteligencia, su sabiduría, su entendimiento y su experiencia en un proyecto educativo, político y social que, de haberse concretado, hubiese transformado dramáticamente el rumbo de nuestra historia como nación puertorriqueña. Pertinencia no es implantar las ideas de Hostos a modo de repetición. Serían proposiciones a destiempo porque nuestra tiempo es diferente. Si bien la obra de Hostos respondió a una época y sus circunstancias, ambas tienen hoy perfiles distintos. Si, como planteó mi amigo brasileño, José de Souza Silva: Vivimos, no una época de cambio, sino un cambio de época, ¿cómo vamos a abordar nuestro momento con ideas del siglo XIX? Lo dijo el mismo maestro: En la obra de la educación [como en otras tantas disciplinas] vale más lo que se hace en la práctica todos los días... O sea: lo que se haga aquí y ahora.

EugenioMariaDeHostosLa presencia de Hostos en Puerto Rico y la América Nuestra es un hecho; la pertinencia es un proyecto por hacer; hay que construirla e implantarla. Después de la efervescencia que se ha logrado destacando la presencia de Hostos en nuestros días, quedarnos en la contemplación de su obra sería rendir un flaco tributo a su memoria. Si lograr esa efervescencia era deseable, importante y necesaria, traducir las reflexiones y propuestas de ese momentum en concreciones, es impostergable. Ese fue, precisamente, el mensaje del brevísimo, pero a lugar "discurso interrogativo" del presidente de la Junta de Gobierno de la U. P. R., en ocasión del natalicio de Hostos 176, Dr. Jorge Sánchez: Más allá de estas reflexiones teóricas, ¿qué estamos haciendo para honrar el legado de Hostos? Nada honraría más la memoria del Maestro, nada le daría más presencia y pertinencia que, al cabo de un lustro o menos, podamos organizar otro encuentro como éste y regresar para hablar sobre los proyectos que se implantaron -frutos de este esfuerzo- y de lo que hayan arrojado las investigaciones sobre esos proyectos.

Hostos tradujo su presencia en su época en proyectos con actualización y pertinencia. La presencia de Hostos hoy, hay que enriquecerla con estos dos últimos atributos. Éste es nuestro desafío. Porque actualizar es poner al día. Hacerlo pertinente es llevar a la práctica esa actualización. Hostos se hace presente hoy con un vasto legado del que somos herederos. Nos corresponde reinterpretar ese legado para actualizarlo; y actualizarlo para llevarlo a la práctica. Dar a conocer el pensamiento y obra de Hostos, (presencia), actualizarlos (reinterpretarlos) y hacerlos pertinentes (llevarlos a la práctica concreta) requieren niveles de reflexión distintos y son procesos diferenciables que, cuando se complementan, inducen a los procesos de transformación. La ecuación, nada simple (y mucho menos lineal) se puede expresar así para fines ilustrativos: legado (presencia) + actualización (reinterpretación) + pertinencia (práctica concreta)= transformación.

Diversos esfuerzos liderados por estudiosos y estudiosas con interés en el pensamiento de nuestro pensador universal y reconocedores del potencial de su vasta aportación, estamos intentando insertarnos en esa ecuación como respuesta a su llamada. Hago referencia a dos de estos esfuerzos en los cuales participamos: el grupo de Teatro Bayoanes, y Educadores Hostosianos. El primero presenta obras de Hostos como ¿Quién preside? o inspiradas en su pensamiento como La asamblea del 25 (adaptación de Vivian Quiles), y genera una amplia discusión en un intento de actualizar el pensamiento de nuestro agudo literato. Esa actualización es un nivel básico de pertinencia, con un alto potencial de llevarlo a la práctica porque refresca saberes afines y estimula otros saberes anclados en la realidad actual. Ese ha sido el esfuerzo que, a través de estas obras, hemos intentado en Nueva York, Santo Domingo, Colombia, Puerto Rico y, próximamente, en Costa Rica, Chile y España, lugares que visitó Hostos o en los que vivió.

Pero quizás el mayor desafío lo hemos asumido en Educadores Hostosianos. Nada más y nada menos que el de diseñar y llevar a la práctica un proyecto de educación liberadora. Sin este último componente no es posible la transformación. Y nos quedaríamos, una vez más, sólo en la contemplación, que, en cierto modo, sería un acto egoísta. Entonces, para este grupo son a lugar e impostergables tres preguntas medulares: ¿Qué es una educación liberadora? ¿Cuáles son los medios para alcanzarla? ¿Cómo se práctica una educación liberadora ? Si no contestamos la primera pregunta, estaríamos, como reza el refrán popular: dando palos a ciega. Y, una vez más, nos diluiríamos en un academicismo hostosiano desde nuestra torre de marfil. Si no trabajamos la segunda, no encontraremos espacio para anclar nuestras proposiciones. Si no realizamos la tercera, no hay posibilidad alguna de transformar el estado de cosas, absolutamente ninguna. Las tres preguntas deben pasar por un intenso proceso de capacitación y reflexión de quienes hemos asumido el desafío.

El más grande atributo de un proyecto de esta índole, u otra similar, es su naturaleza ética porque tiene que estar dirigido, de principio a fin, por una intención genuinamente humana para un bienestar humano: un mejor ser humano, una mejor sociedad, una mejor Humanidad. Sería nuestro gran aporte a la construcción de ese mundo más justo, más sano, más equitativo, más pacífico, que todos y todas soñamos.

Una propuesta sensata y viable podría ser: Diseñar un proceso de capacitación continua; Identificar aspectos a superar de nuestro convulso momento histórico, en función de sus relaciones con el entramado social; Buscar nuestras propias opciones y cursos de acción reinterpretando las máximas del Maestro; Diseñar proyectos para superar el estado de cosas; Implantarlos experimentalmente en los escenarios educativos, en proyectos comunitarios de base, en organizaciones de lucha; Investigar, investigar, investigar... sobre dicha práctica experimental para producir nuevos saberes y encontrar nuevas opciones.

Veamos, con optimismo, el rumbo que puede cobrar un proyecto ético, transformador, liberador, qué puede aportar al giro (reformulación, reforma, transformación, revolución) que necesita nuestro Puerto Rico, la América Nuestra y la Humanidad: HOY.

El patriotismo no es solamente esa virtud heroica que en las angustias de un pueblo brota inopinadamente de la superficie, del medio o del fondo de las sociedades; es también ese anhelo de ser útil al pueblo de que se forma parte; esa cólera que se siente cuando se ve el mal general; ese trabajo interior que hace en nosotros el afecto nacional, y que, llevándonos en alas del deseo, despiertos y dormidos nos hace soñar constantemente en el bienestar, encarnado en nosotros, del suelo en que nacimos (EMH, España, 546).

 

hostos-portada-squew