Por José Miguel Rodríguez Matos, Ph. D.

enero 2016

Los temas de presencia, actualidad y pertinencia del pensamiento y obra de Eugenio María de Hostos (EMH) han sido siempre objeto de análisis y discusión, con mayor o menor intensidad temporal, especialmente en los círculos académicos. En este IV Congreso, en los trabajos de la Liga Hostosiana en la hermana República Dominicana y en múltiples organizaciones a lo largo y lo ancho de Nuestra América y el mundo se ha hecho alusión a estos términos y han sido lema, tema y foco de atención en reflexiones, eventos, seminarios, conferencias y artículos de revistas, periódicos y otros medios. El primer semestre del año académico 2014-2015, estos conceptos cobraron un marcado ímpetu en la Universidad de Puerto Rico al convertirse en el lema del comité organizador durante la celebración del 175 aniversario del natalicio del prócer mayagüezano bajo la consigna Hostos: presencia y pertinencia en Puerto Rico y América, grupo de trabajo que lideró el amigo y colega Antonio Gaztambide.

EugenioHostosA raíz de la importancia que, a mi juicio, tiene esta terminología para el grupo de estudio del pensamiento de Hostos y su proyecto prospectivo -aún cuando reconocemos que para la mayoría de los presentes está clara- en esta reflexión me propongo desarrollar la siguiente hipótesis: el uso indistinto de los términos presencia, actualidad y pertinencia genera confusión a la hora de entender el legado de Hostos, y constituye un distractor al tratar de impulsar dicho legado como herramienta para abordar los problemas de la sociedad actual. Para probar esta hipótesis me propongo: a) explicar por qué es importante establecer las tangencias y divergencias entre dichos conceptos, b) distinguir el significado y atributos de cada uno de dichos términos, c) describir y analizar la relación dialéctica entre estos términos, es decir, cómo convergen e interactúan d) a partir de esas interpretaciones, proponer opciones para una práctica pedagógica pertinente, es decir, con base en el pensamiento del Sembrador, como bien le llamara nuestro ilustre pensador dominicano, don Juan Bosch, y e) precisar, a partir de los propósitos anteriores, tres desafíos que debemos asumir como estudiosos comprometidos con la vasta aportación de este ilustre Ciudadano de América. Estas propuestas las haré tomando como base asuntos controversiales de nuestro momento histórico como, por ejemplo, la lucha por la paz, la reivindicación de los derechos de la mujer y el respeto a la diversidad.

¿Por qué es importante la reflexión que proponemos? Es preciso separar los términos presencia, actualidad y pertinencia por tres razones principales: primero, porque el significado o aspecto semántico de cada uno de dichos término es distinto; segundo, porque las diferencias entre cada término sugieren espacios de acción diferenciados; y tercero, porque solamente la convergencia entre estos conceptos constituye el dínamo o motor de una educación hostosiana transformadora y liberadora. Este ejercicio crítico pretende situarnos en posición de entender mejor lo que hemos hecho hasta el presente con el legado del maestro, lo que estamos haciendo en este momento y lo que nos impone la agenda prospectiva para la construcción del mundo posible. En lenguaje más pedagógico, de lo que estamos hablando es de nuestra ineludible responsabilidad epistemológica, o sea, de la construcción de una teoría-práctica con fundamento en el pensamiento del ilustre pensador caribeño, americano y universal.

Decimos que la presencia de alguien es real o física cuando le podemos ver, tocar, escuchar, palpar, o cuando podemos conversar o compartir con ese alguien. Pero, en ausencia de la presencia física, también podemos hablar de la presencia conmemorativa, la que a través de representaciones simbólicas trae a nuestra memoria una imagen en torno a la cual podemos hablar, pensar, reflexionar, leer, escribir, sentir y recordar. Así, la presencia conmemorativa de Hostos, como testimonio que autentifica su legado en nuestro entorno, tiene expresiones diversas como: nombres de universidades, museos, edificios, escuelas, facultades, organizaciones, calles, monumentos, esculturas, pinturas, música, cursos universitarios y otras formas. Estas representaciones evocan a la esencia de una presencia, y juegan una función inspiradora.

Pero esa presencia conmemorativa es posible porque existe un legado, una aportación ya sea teórica, filosófica o práctica de alcance que la respalda. Este es el caso de nuestro egregio maestro. Una viva expresión de esa presencia conmemorativa es este Museo porque nutre y estimula una mística inspiradora con exhibiciones, monumentos, esculturas, pinturas, escritos, y otras formas del arte; y preserva y expone escritos del maestro, así como escritos de quienes leen e interpretan su obra. Una clara expresión de esa presencia la vemos en la estatua de Hostos que acabamos de reubicar en los actos de conmemoración de su 177 aniversario. Una recopilación exhaustva de esa presencia de Hostos en nuestro entorno puertorriqueño la vimos en la exhibición en la Biblioteca Lázaro del recinto de Río Piedras de la U. P. R., con motivo del aniversario 175 de Hostos. Allí pudimos ver cómo el arte, la escultura, la literatura, la ingeniería de la construcción, la arquitectura y otras formas de expresión artística han servido de instrumento para destacar la presencia simbólica de nuestro insigne pensador. Entonces podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la presencia de Hostos a través de estas expresiones describe, ilustra o talla su perfil, la magnitud y el alcance de su obra, su aporte y su porte, su talla y su figura como pensador universal y hacedor asiduo de libertad. En otras palabras, son una representación de su grandeza como: patriota, educador, filósofo, literato, sociólogo y político. Al menor contacto nuestro con esas expresiones y, a partir de estas, nos inspiran a perpetuar y emular su legado.

El primer desafío que tenemos quienes hemos asumido el compromiso con el legado de Hostos es el de estimular formas creativas de destacar su presencia, desde nuestros respectivos escenarios de acción.

Hemos afirmado que la presencia conmemorativa de Hostos es simbólica porque inspira a emular un paradigma. La pregunta que se impone es: ¿inspirarnos a qué? Y la respuesta es sencilla en su expresión, pero profunda en su acción: a buscar nuevas interpretaciones de su herencia literaria, pedagógica, filosófica, teórica, etc. Esto para usarla como herramienta para abordar los problemas de nuestro momento histórico. Hostos vivió en una época, y en ella se dejó sentir con su gesta patriótica en España, Venezuela, Santo Domingo, Chile, Puerto Rico y otros países de la América Nuestra y Europa. A partir de su lectura crítica de su época reinterpretó las corrientes del pensamiento decimonónico de avanzada y las atemperó, impartiéndole su unicidad. Fue esa gesta la que le dio presencia histórica, porque pudo haber vivido en su tiempo y haber pasado desapercibido. Parafraseando a José Ángel Buesa: pudo haber pasado por la vida sin saber que pasó… Hostos se hizo presente en su tiempo porque supo insertarse en la realidad de los pueblos de la América y sus luchas libertarias.

Es decir, la mera presencia conmemorativa no es sinónimo de actualidad. Actualizar es poner al día, reinterpretar, traer al momento histórico, como lo hizo Hostos. No es un mero ejercicio de entretenimiento académico, como no es imitación, como tampoco es el mero acto de implantar en nuestros escenarios teorías o modelos “traídos por los pelos” de otros escenarios y entornos. Bien nos decía Paulo Freire: El mejor homenaje que pueden rendirme no es imitarme; es repensarme, redibujarme, repintarme, re-danzarme. Lo propio tenemos que hacer con el pensamiento de Hostos. Actualizar es traducir las abstracciones de otrora en guías concretas e inteligibles para nuestro contexto y nuestro tiempo. Si, como planteó mi amigo brasileño, José de Souza Silva: Vivimos, no una época de cambio, sino un cambio de época, ¿cómo vamos a abordar nuestro momento con ideas del siglo XIX? He aquí el valor de la reinterpretación y actualización de la obra de Hostos.

Diversos esfuerzos liderados por estudiosos y estudiosas de la obra de Hostos y del potencial de su vasta aportación, se han intentado para insertarnos en esa ecuación como intérpretes y actualizadores de su obra. Este mismo IV Congreso es un fehaciente testimonio de un ejercicio profundo de reinterpretación y actualización. Me permito hacer referencia a dos más de estos esfuerzos locales de grupos en los cuales en algún momento hemos participado: el Teatro Bayoanes (TB) y Educadores Hostosianos (EH).

El primero de estos grupos, TB, ha presentado obras de Hostos como ¿Quién preside? o inspiradas en su pensamiento como La asamblea del 25 (una adaptación de Vivian Quiles), que generan amplias discusiones sobre la educación actual vis a vis la visión de Hostos. Esas discusiones son un nivel básico de reflexión y actualización, pero las propuestas que emergen de esas discusiones tienen un alto potencial de llevarse a la práctica, que es donde debe desembocar todo el esfuerzo de actualización. Ese ha sido el trabajo que a través de estas obras el grupo ha intentado en Nueva York, Santo Domingo, Colombia y Puerto Rico.

El segundo de estos grupos, EH, ha asumido un enorme desafío: nada más y nada menos que el de diseñar y llevar a la práctica un proyecto de educación liberadora. En aras de este fin han organizado diversas actividades que muy bien pueden catalogarse como ejercicios de presencia y actualización del pensamiento de Hostos. La participación ha sido diversa: educadores, estudiantes, líderes obreros, líderes magisteriales, organizaciones cívicas y culturales, entre otras. Pero este esfuerzo se correría el riesgo de quedar en la contemplación e, inadvertidamente, en el entretenimiento académico, sin el componente de la práctica, porque sin esta no es posible la transformación ni la creación de la conciencia libre. Entonces, para este grupo son a lugar e impostergables al menos tres preguntas medulares: ¿Qué es una educación liberadora en el contexto de la condición colonial de Puerto Rico? ¿Qué cursos de acción sugiere la pedagogía de Hostos? ¿Cuáles son los medios y estrategias para educar, en escenarios reales, la conciencia libre, fin último de la educación hostosiana? Si no contestamos la primera pregunta, estaríamos, como reza el refrán popular: dando palos a ciegas y, una vez más, nos diluiríamos en un academicismo hostosiano desde nuestra torre de marfil. Si no trabajamos la segunda pregunta, no estaríamos reinterpretando el pensamiento de Hostos con fines liberacionistas; si no contestamos la tercera, no encontraremos espacio para anclar y encauzar nuestras proposiciones, por lo tanto, no hay posibilidad alguna de transformar el estado de cosas. Las tres preguntas, entre muchas otras, deben pasar por un intenso proceso de reflexión y capacitación del grupo de EH para construir un Hostos pertinente. Esto precede a cualquier ejercicio de planificación de un proyecto viable.

Entonces, nuestro segundo grande desafío es continuar ese ejercicio de reinterpretación y actualización, desde foros como este, lugares como este y desde nuestras universidades, escuelas públicas y privadas, ONGs, organizaciones cívicas y culturales y otros posibles espacios.

¿Qué significa, entonces, la pertinencia, a diferencia de la presencia y la actualización? Significa una estrecha relación de consustancialidad entre dos o más partes, como por ejemplo: un teatro y su escenario, un museo y sus exhibiciones, un músico y su instrumento. La pertinencia está vinculada a un propósito. Existe un teatro porque hay una necesidad de transmitir un mensaje a través de las artes como constructoras y transmisoras de cultura. Existe un Museo Hostos porque hay necesidad de difundir un pensamiento y una obra. Pero lograr la pertinencia de algo es llevar su actualización a la práctica concreta en un escenario real. Porque lo pertinente establece un estrecho e indisoluble vínculo entre una teoría y una práctica, es decir, entre un conflicto y una propuesta, una necesidad y una opción para satisfacerla, un estado de cosas y unos proyectos alternativos para superarlo. Es buscar un cabal entendimiento del significado o sentido que la actualización le imparte al momento histórico. O sea, la pertinencia es el testimonio vivo de lo que la actualización sugiere que se puede hacer en la práctica. Y esa práctica catapulta, allende el momento histórico, el legado y la presencia del pensamiento hostosiano. La presencia y la actualización, por sí solas, no constituyen ni construyen un Hostos pertinente. Necesitan desembocar en una acción concreta. Sin embargo, la pertinencia, en sí misma, es presencia y es actualización; porque en ella están presentes la inspiración y la reinterpretación hechas realidad palpable. La pertinencia de Hostos implica una necesaria correlación de su legado con el estado de cosas, con el momento histórico para reformularlo, transformarlo o revolucionarlo, en un determinado y definido espacio de acción, o sea, en una práctica concreta. Dicho en otros términos, si la problematización de la educación nace de la lectura que hacemos del mundo -sus problemas, sus crisis y sus posibilidades-, si nace de las posturas que asumimos ante esa lectura y si nace de las opciones que proponemos para superarlas, entonces la pertinencia es la actualización problematizada.

Veamos un ejemplo de esa interacción. La máxima del Hostos que nos reconoce como seres de relaciones (con el mundo, con la naturaleza, con nosotros mismos) constituye una presencia entre nosotros a través de sus escritos. Un proyecto educativo que desarrolle una conceptuación con fundamentos sociológicos, filosóficos, históricos y psicológicos, con propósitos, con estrategias y otros elementos pedagógicos necesarios, dirigidos a capacitar al educando para cultivar esas relaciones, sería un ejercicio de actualización de la máxima hostosiana. La implantación de ese currículo en un escenario educativo, desde donde se pueda investigar y producir nuevo conocimiento (o sea, nuestra función epistemológica) sería una práctica pertinente. Según Hostos: En la obra de la educación vale más lo que se hace en la práctica todos los días… En la Liga de Patriotas desbordó toda su inteligencia, su sabiduría, su entendimiento, su madurez y su experiencia en un proyecto educativo, político y social actualizado que, de haberse concretado, hubiese transformado dramáticamente el rumbo de nuestra historia como nación puertorriqueña. Pero no logró su óptimo nivel de pertinencia, porque era contrario a la agenda invasora y americanizadora de los norteamericanos.

La presencia de Hostos en Puerto Rico y la América Nuestra es un hecho; la actualización de su legado es un ejercicio constante que nos hemos propuesto; la pertinencia es un proyecto al que le resta largo camino por andar y mucho por construir e implantar, aunque hayamos hecho algunos esfuerzos. Después de la efervescencia que se ha generado destacando la presencia conmemorativa de Hostos en nuestros días, quedarnos en la contemplación de su obra sería rendir un flaco tributo a su memoria. Si lograr esa efervescencia es deseable, importante y necesaria, traducir las reflexiones en propuestas concretas es impostergable. Ese fue, precisamente, el mensaje del brevísimo, pero a lugar “discurso interrogativo” del presidente de la Junta de Gobierno de la U. P. R., en ocasión del natalicio de Hostos 175, Dr. Jorge Sánchez, quien expresó: Más allá de estas reflexiones teóricas, ¿qué estamos haciendo para honrar el legado de Hostos? Ese más allá del señor Presidente no tenía y no tiene connotación escatológica alguna. Se refirió al más acá: aquí y ahora. Más concreto aún: se refería a la acción observable del resultado de nuestras reflexiones teóricas implantadas en escenarios reales, en escuelas, universidades y otros centros educativos. Nada honraría más la memoria del Maestro, nada le daría más presencia y actualización que, al cabo de un lustro o menos, podamos organizar otro encuentro como éste, y regresar para hablar sobre los proyectos que se implantaron -frutos de este esfuerzo- y de lo que hayan arrojado las investigaciones sobre esos proyectos. Esta sería otra aportación epistemológica con fundamento en la obra de Hostos.

En el curso Ideas pedagógicas de EMH, que enseñé en la UPR el semestre pasado, los estudiantes produjeron lo que intitulamos Proyecto Hostos Pertinente. Utilizando el modelo curricular que yo esgrimí de Ciencia de la pedagogía en mi reciente publicación La educación en el ideario de Hostos (2013), los estudiantes diseñaron cinco proyectos curriculares para implantación en la Universidad y en escuelas del País a saber: La responsabilidad ética de la Facultad de Educación Eugenio María de Hostos, UPR, RRP con el legado del maestro, Educación para la construcción de una cultura de paz, Educación para equidad de género, Educación para la diversidad y educación para el desarrollo de la inteligencia emocional. Yo espero que, como ya señalé, en un periodo de tiempo menor de un lustro, puedan venir mis discípulos y discípulas a este mismo foro u otros similares a decirles: Es posible construir un Hostos pertinente, y estos son los resultados que emanan de las investigaciones sobre los proyectos que implantamos; este es el conocimiento que se construyó a partir de esa práctica, y estas son nuestras recomendaciones para la construcción del mundo posible.

Entonces, nuestro tercer magno desafío es llevar a la práctica el resultado de nuestros intentos de perpetuar la memoria del Ciudadano de América, el resultado de nuestro esfuerzo de actualización y de nuestra intentona de construir un Hostos pertinente a la altura del siglo 21.

A manera de síntesis y puntos suspensivos
Ante nosotros tenemos una sociedad en una crisis profunda y ante nosotros y nosotras está el desafío de transformarla. En Hostos encontramos herramientas que, atemperadas al perfil de nuestros pueblos en nuestro tiempo, nos guiarán a lograr esa transformación para una conciencia libre en sus dimensiones individuales y colectivas. Pero no podemos postergar más esa diga y desafiante gesta. Él mismo nos advierte: La realidad no consiente dilaciones, y espolea al lento, y azota al que la esquiva (La cuna de América. 260).

A partir de esa máxima hostosiana, y para fines ilustrativos, sintetizo mi ponencia en una ecuación, nada simple, y mucho menos lineal, pero reveladora, y dice así: presencia (o sea, la esencia de un legado) + actualización (la reinterpretación de ese legado) + pertinencia (la práctica concreta)= transformación liberadora. Entendida esta última como la construcción del mundo posible que soñamos de amor, libertad, paz, justicia social y democracia para la América Nuestra y la Humanidad.

He dicho.

 

Notas

[1] Ponencia en el IV Congreso Eugenio María de Hostos. Museo y Centro de Actividades EMH, Mayagüez, P. R. 12 de enero de 2016.

[1] Catedrático de Honor EMH de la UPR 2005-2006