José Miguel Rodríguez Matos, Ph. D.

El título de esta ponencia sugiere tres elementos de análisis: a) los postulados o lineamientos axiológicos, ontológicos, gnoseológicos, epistemológicos y de otra naturaleza, que hace Hostos en torno a la educación, b) el grado de concreción y de especificidad que sugieren esos lineamientos filosóficos, que apunten a la praxis educativa y c) los elementos integradores que reflejan la estrecha relación que establece Hostos entre la teoría y la praxis. No voy a entrar en detalle en esos tres objetos de análisis, sino a abordar el tema tratando de moverme dialécticamente entre esa dimensión filosófica abstracta, la dimensión concreta o la praxis que la misma sugiere y, con mayor énfasis, en cómo Hostos las integra en su discurso y en su práctica.

Y voy a desarrollar mi narrativa en torno a la siguiente tesis: Hostos destaca, entre otros, cuatro principios que a su vez son fines e hilos conductores de su razonamiento educativo. Estos son, la educación como: a) cultivo de la razón, b) búsqueda de la verdad, c) ejercicio del bien y la justicia(la perspectiva moral) y d) medio para la libertad. Hostos elabora todo su razonamiento en torno a estos conceptos desde una perspectiva integral. Incluso, los recursos didácticos y las ilustraciones que emplea en su razonamiento en torno a estos aspectos tienen ese mismo atributo, es decir, la integración. Y quiero destacar esa dimensión integradora por que es un elemento fundamental, crucial, que como educadores debemos rescatar en unos casos y preservar en otros, para guiar nuestra agenda educativa, no como una moda, sino como una necesidad y atributo insoslayable de nuestro quehacer educativo. De la visión integral de Hostos en torno a estos cuatro aspectos se desprende un paradigma para el diseñar currículo y para guiar la praxis educativa, que a mi me parece muy prometedor para guiar nuestra práctica educativa.

Voy, pues, en primer lugar, a abordar un poco sobre esos principios y la forma integral mediante la cual Hostos reflexiona en torno a ellos. En segundo lugar, voy a reflexionar un poco en torno a o que estos principios nos sugieren en su relación con componentes medulares que conforman la escuela puertorriqueña como: el significado de la escuela, la función del maestro y la visión del estudiante.

La razón

Para Hostos, el centro de toda virtud es la razón. Afirma él:"Desarrollar en los niños la razón nutriéndola de realidad y de verdad, es desenvolver en ellos el principio mismo de la razón y la virtud. Y asume una concepción integral de la razón sana que la plantea así: "directora de todas las fuerzas físicas y morales del individuo, normalizadora de todas las fuerzas del asociado, creadora del ideal de cada existencia individual, de cada existencia nacional y del ideal supremo de la humanidad, se dirige a sí mismo hacia la verdad, dirige la afectividad hacia lo bello bueno, dirige la voluntad al bien, regula por medio del derecho y del deber las relaciones de familia, de comunidad, de patria, forja el ideal del hombre completo en cada hombre; el ideal de la patria bendecida por la Historia en cada patriota; el ideal de la armonía universal en todos los seres realmente racionales...". Hostos habla de "Llevar la razón a ese grado de completo desarrollo, y enseñar a dejarse llevar por la razón a ese dominio completo de la vida en todas las formas...". Pero no es el desarrollo de la razón por la razón misma, como si fuera un ente aislado, sino como un medio de desarrollar la verdad y la conciencia del bien.
Desde esta perspectiva el desarrollo de la razón trasciende la visión unidireccional y desarticuladora del intelectualismo y del academicismo para impartirle dimensiones humanas del ser total-integral en su relación consigo mismo y con el mundo. Es la razón poderosa buscadora del equilibrio entre las fuerzas que dominan el ser; es la razón que alimenta el imaginario de una plena armonía de él o ella consigo mismo o consigo misma y con la humanidad, pero que lo lleva al grado de la concresión con su propio testimonio; es la razón que pendula entre lo racional y lo afectivo, desde lo más íntimo a lo más compartido, desde la familia hasta la humanidad. Es la razón que dirige al ser humano a la constante búsqueda de la verdad.

La verdad

Como hemos visto, Hostos vincula ese concepto de la razón con la verdad y el bien. Dice Hostos: "La verdad es un arma porque nos proteje contra el error, nos defiende contra la duda, que no nace en la razón, sino que es sugerida a la razón, por la voluntad o las pasiones, y nos salva del mundo y sus incidias, y nos alienta y nos sostiene en nuestras vacilaciones y caídas". "Dadme la verdad, y os doy el mundo. Vosotros, sin la verdad, destrozaréis el mundo y yo, con la verdad, con sólo la verdad, tantas veses reconstruiré el mundo cuantas veses lo hayáis vosotros destrozado. Y no os daré solamente el mundo de las organizaciones materiales: os daré el mundo orgánico, junto con el mundo de las ideas, junto con el mundo de los afectos, junto con el mundo del trabajo, junto con el mundo de la libertad, junto con el mundo del progreso..."
Hostos, con su concepción de la razón sana, se distancia de las concepciones clásicas, medioevas y modernas de la racionalidad. No es un racionalismo psicológico; no es un racionalismo epistemológico; no es racionalismo metafísico. Es un racionalismo ético: que pone al ser humano, individual y colectivo como sujetos de su mundo y su historia. Es la razón capaz de vencer las dudas y las pasiones con la verdad, la cual puede tener preponderancia sobre ésta. Y es ese balance que establece entre la razón la verdad lo que distancia a Hostos del racionalismo puro. Y en ese razonamiento integra el mundo físico, el mundo de las ideas, el mundo de los sentimientos, el mundo del trabajo, el mundo de la libertad

La moral, la justicia y el bien

Pero tal parece que en su intento integrador Hostos establece una jerarquía entre todos estos valores. Dice Hostos:"Más alta que la verdad, objeto de razón, está la justicia, objeto de la conciencia. Más alto que el sabio, vive el justo; más alta que la ciencia es la moral. "Unida al bien, la verdad es la única educación completa. Al educar la razón educa la conciencia: al educar la conciencia, induce al bien...porque la más afanosa aspiración de la conciencia es la de producir [seres humanos] completos, y el [ser humano] no empieza a ser completo [o completa], sino cuando ama el bien". "Cuando un pueblo, fuerte o débil, oscuro o preclaro, modesto o deslumbrante, tiene la suerte de servir para una reparación de la justicia, y muestra el sentimiento de la dignidad del fin para que sirve, es muy probable que, a medida vaya identificándose con el bien cuyo medio e instrumento está siendo, irá enalteciéndose a sus propios ojos y esforzándose por ser cada día más digno del interés histórico y de la simpatía coetánea que inspirará a cuantos sean capaces de amar la justicia" HSD-I, 350.
Hostos afirma que la ciencia sin la moral es vana ciencia. Calumnian a la ciencia los fervorosos partidiarios de ella que la circunscriben a la busca de la verdad, tanto como los enemigos de ella porque temen o afectan el temor de que nos divorcie de la moral. La ciencia conduce al bien...Lo único que ha sobrevivido a la investigación científica, es la moral. Y ha sobrevivido porque el último fin de la ciencia es la moral. Y la moral es el último fin de la ciencia porque el bien es el fin de la moral. Desde esta óptica de Hostos la ciencia no es amoral.
Estos planteamientos de Hostos lo distanciasn del determinismo positivista que se le atribuye y dejan diáfanamente clara su visión de la educación como un proyecto ético. Observemos cómo cada una de esas expresiones apuntan a un área de desarrollo del ser humano. No es razonar por razonar, o buscar la verdad por la verdad misma (que es una expresión de la conciencia), sino porque ambas son instrumentos de bien individual en su relación con el bien colectivo. Aqui vemos claras tangencias con la ética de Foucault, figura representativa de la tardomodernidad.

La libertad

¿Cuál es el vínculo que Hostos establece entre la razón y la libertad? Hostos sostiene que "La razón es compañera inseparable de la libertad, y la libertad no consiente que se burle su única inseparable compañera. "La paz, basada en la libertad interior, es el elemento capital de la vida. Sólo la libertad y la razón son verdaderos civilizadores en la Tierra". "La razón y el deber son las dos cosas a que más debemos nuestra emancipación del destino, de la fatalidad, de la providencia y de todas las formas místicas y religiosas de la esclavitud". HOCEC-III,327
Para Hostos la libertad es un concepto amplio y profundo. Lo ve, inclusive, como una una forma de sanar el interior del ser humano. Es una facultad natural; nacemos con ella. Pero es tambien multiplicación de esfuerzos perpetuos. Hostos sostiene que la libertad reclama la cooperación de todas las actvidades individuales y la suma activa de todas las actividades sociales.
Entonces, no podemos separar el cultivo de la razón de los valores de la verdad, del bien y la justicia y de la libertad, así como no podemos desarticular lo que Hostos llama las funciones de la razón (la intuición, la inducción, la deducción y la sistematización). Una ilustración que Hostos utiliza (y que muy bien recoge ese principio integrador del que hablo) refiriéndose a las funciones de la razón, dice "Es como cuando penetra de súbito en el agua la piedrezuela lanzada por el niño, agita el agua y produce una serie de círculos concéntricos...dependientes todos ellos del núcleo circular que los produjo, que tan pronto como este desaparece, se desvanecen los demás (XVIII, 29-30).
Hostos pretende ilustrar los conceptos de interconección, de relación mutua, de interdependencia, el vínculo consustancial entre elementos que dan forma y significado a una totalidad.

¿Cómo se ven reflejados esos principios en los elementos constitutivos de la educación formal: la escuela, el maestro, el magisterio, el educando y cosecuentemente, en la sociedad misma?
Hostos defiende la escuela, el maestro y el majisterio como el instrumento para desarrollar los fines en el educando y su grupo social. En torno a estos elementos dice lo siguiente.

La escuela

¿Qué papel juega la escuela en el desarrollo de esos principios que, entre otros, integran el pleno desarrollo del educando del que habla Hostos. Veamos. Hostos concibe la escuela como "una de las cuatro instituciones sólidas" conjuntamente con el matrimonio, la familia y el sistema democrático, que harán posible el logro de los propósitos de la educación (aunque algunos piensen que la primera está por verse). Y es que estas instituciones proveen los mejores espacios para el dessarrollo de esos valores. Por eso lo vemos como un defensor de la escuela y de las instituciones sociales que complementan el logro de sus fines. Dice Hostos que la palabra escuela "no debiera pronunciarse sin que la devoción recogiera nuestro espíritu" (Discurso de inauguración de la Escuela Normal No. 2, Venezuela, 1876).
¿Podemos imaginar, acaso, la enseñanza de los valores de la razón sana, la verdad, la justicia y la libertad, sin la devoción que todo proyecto humano requiere? Si algo tenemos que hacer nosotros desde nuestras aulas universitarias es contribuir a devolverle la devoción que la escuela requiere. Si algo tiene que hacer nuestra escuela es devolverle la devoción al estudiante, al maestro, al director, a todos los que laboran directa e indirectamente en el proceso de educar. La escuela necesita transformaciones profundas, cambios radicales, pero, contrario a lo que predica Ivan Ihllich, su existencia es necesaria e imperecedera. Por esto Freire tambien es un fiel defensor de la escuela y la educación formal. Hostos la ve como consustancial con el pleno desarrollo humano individual y grupal. Entonces, la pregunta clave es: ¿Cómo rescatar esa devoción, esa mística de la que nuestra escuela gozó otrora? ¿Cómo reestablecer la escuela como curadora de la salud social, como templo de la verdad, como instrumento de emancipación?, atributos que Hostos le reconoce. Si bien es cierto que eso se va a dar en la medida en que todos los sectores vean en forma concreta los esfuerzos y logros del sistema, no es menos cierto que hay que concertar un plan bien articulado que ayude a rescatar esa mística. ¿Qué piensan los que están más frustados con la escuela? ¿A qué responden los actos bandálicos en las escuelas? Yo pienso que no lo podemos despachar atribuyéndolos al deterioro social, a la drogadicción y a la delincuencia. Tenemos que profundizar en esos actos. La visión de Hostos me sugiere más una investigación y un experimento que busque medios y logre reunir a un grupo de vándalos, darles inmunidad y sentarse a dialogar con ellos para adentrarse con profundidad en sus motivaciones, sus quejas y su ira contra la escuela. ¿Por qué la destruyen? ¿Qué no le provee la escuela? ¿Qué estarían dispuestos a hacer por la ella? ¿Qué transformaciones o reformulaciones necesita?
Pero para poder transmitir el valor de la escuela como curadora de la salud social y templo de la verdad, tenemos que creerlo sinceramente. ¿Lo creemos?

El maestro

Pero, ¿qué es la escuela sin maestros? En el escenario de una escuela con esa mística surge la figura del maestro a quien Hostos llama "soldados de la verdad". Si la escuela es curadora de la salud, entonces nosotros los maestros y maestras somos médicos o curanderos sanadores; si la escuela es templo de la verdad, entonces nosotros somos ministros de ese templo. ¿Podemos nosotros vernos en ese rol? Hostos se podía ver en ese papel. Por eso exhalta el valor del magisterio. Dice Hostos: "Yo no conozco nada más augusto que la misión de guía de niños en el mundo". Y establece que esa misión es una ciencia y un arte. Entonces, debemos velar porque las escuelas de preparación de maestros mantengan el balance entre estos dos elementos. Y Hostos establece una ética de esa augusta misión. "...Hay pocos hombres a quienes rinda un tributo más vivo de estimación que el que consagra su vida a la dirección de la infancia y de la adolescencia y que tiene una ascendencia tan pura como la de los hombres que se empeñaron, una veses auxiliados por los libros, otras veces creando el libro mismo; muchas veses asomándose a los abismos del alma humana para descubrir de ella el misterio de su acción y de su reacción, que se empeñaron en conocer el orden y la operación de nuestras facultades para mejor dirigirlas, cultivarlas mejor, procurarles el más vasto desarrollo y hacerlas cumplir mejor con su destino".
Hostos se refiere al majisterio como la más digna de todas las profesiones porque la concibe como fuerza motriz del progreso de los pueblos. Dice Hostos: "Ah, si nuestros pueblos [si Puerto Rico], si estos queridos pueblos de América Latina [si sus barrios, comunidades y sectores] consagrasen toda su vehemente actividad a la obra que el magisterio consagra los momentos de su vida, con qué fuerza, con qué juvenil vigor conquistarían el porvenir". Hostos ve en la participación ciudadana las posibilidades de una "obra firme y duradera". La visión integral de Hostos llama a un proyecto concertado más amplio, una escuela de más participación ciudadana. Ese es uno de los grandes desafíos que tenemos como educadores: lograr ese involucramiento cabal de la comunidad y sus instituciones en la augusta obra de educación. Y ese templo del saber humano juega un papel decisivo, determinante, en el desarrollo de esos valores de racionalidad, bien, verdad y libertad que Hostos predica.

El educando

Todo esto es lo que va a llevarnos a esa augusta utopía hostosiana: la formación del ser humano completo. La misma visión integral que asume Hostos de la educación, la asume de la formación del educando como [ser humano] completo: "Ser niño de corazón, adolescente de fantasía, joven de sentimiento, en la edad de la madurez temprana, en lo que quiero llamar edad científica, ser armonía viviente de todas nuestras facultades, razón, sentimiento y voluntad movidos por conciencia; ser capaz de todos los eroísmos y de todos los sacrificios, de todos los pensamientos y de todos los grandes juicios, y poner en toda aquella sinceridad, aquella verdad, aquella realidad del ser que sólo de ese sentimiento trasciende; ser finalmente, un mediador entre el racionalismo excesivo, no por racionalismo, sino por absorber en él todas las demás actividades independientes y necesarias del espíritu, y entre el pasionalismo de los que creen que todo lo hace la pasión, eso es lo que llamo yo ser hombre completo, eso es lo que practico" (I 194-195
Y así vemos en Hostos ese constante esfuerzo por articularlo todo: el cultivo de la razón, la búsqueda de la verdad, obrar bien y justicia, buscar la libertad. Todo esto articulado con su visión de la educación, con su visión de la escuela, con su visión del maestro, con su visión del educando, con un método que viabilice esa visión. Refiriéndose a la educación en la República dominicana, plantea: "...era absolutamente necesario establecer un orden racional en los estudios, un método razonado en la enseñanza, un principio armonizador en el profesorado, el ideal de un sistema (Apología de la verdad). Y le imparte un alcance mayor todavía, sin perder de vista su hilo conductor: "Ni el amor a la verdad, ni aún el amor a la justicia bastan para que un sistema educativo obenga del hombre lo que ha de hacer del hombre, si a la par de esos dos santos amores, no desenvuelve la noción del derecho y del deber; la del derecho, para hacerle conocer y practicar la libertad; la del deber, para extender pácticamente los principios naturales de la moral, desde el ciudadano hasta la patria, desde la patria obtenida a la pensada, desde los hermanos de la patria hasta los hermanos de la humanidad" (Apología de la verdad).
Aquí, como en otros plantemientos de Hostos, se evidencia una visión dialéctica que va de las partes al todo y del todo a las partes, de lo abstracto a lo concreto y de lo concreto a lo abstracto, en busca de significados.

El paradigma curricular que Hostos propone

Consideraciones preliminares3

Pero, ¿cómo llevamos todos estos planteamientos a la experiencia del aula? ¿Qué estrategia o medios habremos de utilizar para concretar todas estas consideraciones en una praxis educativa con estos atributos? Del pensamiento educativo de Hostos, especialmente del contenido de Ciencia de la Pedagogía, se puede educir, a traves de un proceso de reflexión, los elementos y los componentes de un paradigma curricular, que subyase en su obra, y que bien puede contribuir a plasmar en realidad todas estas utopías hostosianas. En un primer acercamiento a este paradigma, veamos sólo algunas consideraciones con el propósito de abrir el debate. En ese paradigma integra Hostos elementos de la filosofía (una postura epistemológica), la psicología, la sociología, la antropología, la historia como elementos de una ciencia y una didáctica o conjunto de métodos, entre otros componentes. Todo currículo debe integrar estos elementos, llámese de español, de inglés, de matemática, de estudios sociales, ciencia o cualquier otra materia. Las proposiciones de Hostos son para mi un rechazo a los modelos academicistas de hacer currículo.

--------------------------------------

3 En el libro La educación en el ideario de Hostos, del autor, se hace una descripción más elaborada del diseño curricular que se esgrime de Ciencia de la pedagogía de Hostos.

Estabecimiento de una ciencia

Para Hostos la pedagogía es una ciencia y un arte. Y define la pedagogía como "la ciencia que interpreta aquélla entre las leyes naturales de la sociedad en que se fundan la salud y el orden intelectual, sensitivo y volitivo del hombre, especie o individuo. Es la ciencia de la educación, no la ciencia de la enseñanza, la ciencia de la educación mental, no exclusivamente de la razón, la ciencia de la dirección que abarca la cultura general y no tan sólo la instrucción. Es la ciencia que da a la instrucción leyes y reglas; leyes por medio de la didáctica, reglas , por medio de métodos y procedimientos" (FPA p.11). Basándose en esa amplia definición de la pedagogía como ciencia, es que Hostos plantea consideraciones y precisa lineamientos que apuntan a un modelo curricular.

Consideraciones

Filosófícas

El eje central en torno al cual gira todo el pensamiento de Hostos es la ética. En su tratado de lógica elabora una teoría del conocimiento o una epistemología. Pero no se limita a estas únicas consideraciones. Para Hostos, hay que concebir un sistema filosófico porque hay que establecer concepciones claras de los propósitos de la educación, una concepción del educando, del maestro, de la escuela y de los valores que se quieren cultivar. Desde que yo comencé como maestro, años ha, estoy oyendo decir que en Puerto Rico no existe una filosofía educativa. Y quizás un debate profundo nos lleve a la conclusión de que no debe haber una filosofía. Pero esto no nos exime de la responsabilidad humana ni del compromiso intelectual de un pensar profundo y constante en torno a los fines de la educación, a nuestra responsabilidad ética y muchos otros aspectos.

Hostos no nos legó un tratado filosófico en torno a la educación. Mucho menos un dogma que debemos seguir como educadores. Pero se planteó consideraciones medulares de todo el proceso educativo. Por ejemplo, Hostos dice que educar es más que enseñar (CP, 57-58). Y utiliza una ilustración diciendo que educar es lo que el buen cultivador hace con la semilla. Con esa analogía sencilla, asume una concepción del proceso de enseñar. Y lo plantea en lenguaje popular, pero con profundidad. Los cuatro pilares que sirven de eje de esta exposición (la razón, la verdad, el bien y la justicia, la libertad) y muchísimos otros aspectos medulares tienen que ser objeto de constante reflexión de un currículo que responde a la realidad del educando.

Hostos no dice cuál es la filisofía que tenemos que adoptar, pero sí nos dice que tenemos que plantearnos un sistema filosófico. Dice él: "...lo modos, medios o métodos particulares...son y deben ser, en realidad los recursos prácticos a que se apele para aplicar el sistema folosófico que se haya concebido..." (p.60). Y aquí es que cobra vigencia el pensamiento de Hostos porque deja la puerta abierta para que asumamos una postura crítica a la altura de nuestros tiempos. Entonces debemos seguir cultivando nuestros procesos de reflexión que definan los lineamientos y los aspectos medulares que sirvan de guía al diseño del currículo, a la enseñanza en el aula, a la administración de la educación y a la agenda educativa nacional.

Sociológicas

Para Hostos, "la educación es una función natural de la vida colectiva e individual que resulta de la necesidad de desarrollo que tiene la razón y la conciencia del [ser humano]...Educar es dirigir, conforme a la naturaleza, las aptitudes todas del ser individual y colectivo: de ahí que la educación abarque a la par las aptitudes físicas y las aptitudes psíquicas del [ser humano], las individuales y las colectivas del ser social, las teóricas y las prácticas del ser social, las teóricas y las prácticas del ser racional". La educación así entendida en su significación esencial, no ya sólo un coeficiente del progreso, sino el factor principal del dessarrollo, crecimiento, evolución y cambio del ser social" (XVII, p. 84).

A partir de esa concepción, la escuela, el maestro y el educando cobran sentido en múltiples dimensiones sociales: la nacionalidad, la familia, la política, las creencias , los valores, las expectativas e intereses individuales y comunes, las normas y las leyes que rigen los grupos, el lenguage, el arte y otros. Por ser la educación un proyecto de orden moral, según Hostos, su conocimiento y su praxis siempre se apoyará en principios sociales, culturales e ideológicos. El currículo, ya sea de matemática, de ciencia, de español o cualquiera otra materia tiene que comprender la influencia de fuerzas socializadoras como la familia , la iglesia, los grupos formales e informales.

Psicológicas

Se necesita una herramienta que nos permita conocer y entender la razón, los sentidos, la voluntad, el sentimiento y otros aspectos que son objeto de estudio de este campo. El primer mandato que Hostos nos impone como educadores en ese paradigma es "aplicación de las leyes naturales del entendimiento humano...; estudio del orden en que se han de comunicar los conocimientos, fundado en las leyes de la razón (CP, p.57). Esto apunta a un conocimiento de la forma en que los seres humanos aprendemos, a la elaboración de una teoría del aprendizaje. Es un conocimiento científico, que precede al arte porque este se nutre del primero. Hay que conocer el nivel de desarrollo mental y corporal para establecer los conocimientos que estas condiciones permiten y la calidad de los que aquéllos hayan recibido (CP, p. 59). Es evidente que Hostos sugiere un detenido diagnóstico antes de elaborar currículo. Y lo que es más aún, por cuanto las condiciones de cada educando y cada grupo de educando es única, sugiere una flexibilidad en el currículo para que el maestro pueda integrarlo.

Históricas

Lo que Hostos propone como consideración histórica no es únicamente una narración de hechos en el transcurso del tiempo, es también una actividad crítica que apunta al conocimiento e interpretación de los hehos. Sus palabras hablan con claridad y sencilléz de esa consideración de la historia. Señala: "...debe ocuparse del conocimiento de todas aquellas materias conexionadas con la ciencia y el arte de enseñar"(CP, p. 95). Hostos señala, además, "La historia de la pedagogía es una parte de la historia universal porque tiene como objeto una de las actividades y manifestaciones más importantes de la vida de todos los tiempos y en todos los lugares. Por lo tanto, los educadores no han podido dejar de hacer, y han hecho cuanto han podido por educar cada tiempo y cada país han creído mejor la educación. En virtud de esto, ha de haber y, con efecto, hay una estrecha relación entre las demás actividades de la historia y las que manifiestan en pro de la educación y la enseñanza.. (CP, p. 99).
Dice Hostos: "Adoptaremos un método histórico mixto que sea narrativo y crítico a la vez" (CP, p. 100)

Metodológicas (didácticas)

Hostos define la pedagogía es la ciencia que da a la instrucción reglas y leyes; leyes, por medio de la didáctica, reglas, por medio de los métodos y procedimientos (FPA vol XIII pp. 44-45). Así, hay que tener una concepción clara de la didáctica como conjunto metodógico. El método no puede ser arbitrario, dice Hostos; tiene que guardar relación con las condiciones naturales del estudiante y seguir una aplicación sucesiva acorde con sus facultades (CP, p. 59). Esto es una clara alusión a la enseñanza concéntrica o evolutiva. Hostos habla de prefijarse un sistema acorde con el método que sigue la naturaleza. Dice Hostos: "Es necesario seguir un método, no arbitrario, sini concorde con el plan mismo de la naturaleza..." (CP, p. 59). Conforme a las condiciones del estudiante, se hace la selección del método: objetivo, expositivo o deductivo (CP, p. 90). Por ejemplo, uno de los métodos objetivos que Hostos menciona, el corpóreo, es método práctico que emplea toda clase de objetos naturales o artificiales con el fin de despertar intuiciones en la razón de los niños o de ponerla en contacto inmediato con el objeto de conocimiento que se le va a proponer (CP, p. 91).

El paradigma implícito en la pedagogía de Hostos sugiere un diagnóstico que tiene como base todos estos elementos, una planificación basada en esas concepciones y en ese diagnóstico y un proceso de implantación que describe la secuencia y orden en que se van a desarrollar las actividades conforme a las funciones y facultades de la razón. ¿Por qué Hostos no habla explícitamente de los medios de evaluación es algo a lo cual no he dado plena consideración, por lo tanto, me inhibo de hablar de ello, por el momento.

Pienso que un buen medio para comenzar a concretar las aspiraciones del Secretario de Educación, de adoptar un enfoque hostosiano para la educación en PR, es darle forma más concreta a ese paradigma o modelo curricular que se desprende del pensamiento educativo de Hostos, difundirlo a través de todo el sistema y usarlo como plataforma para canalizar los fines del sistema.

Elaborar este paradigma requiere un poco desmitificar a Hostos, mirar detenidamente su dicción, su acción y su contradicción. De aquí surgirán ideas para actualizarlo, reformularlo y usarlo para nuestra agenda educativa.

Puntos suspensivos...


Escudriñar la obra de Hostos y reformularla para utilizarla como guía de nuestra educación, es el compromiso ético que tenemos ante nosotros. ¿Qué es la razón sana en el contexto de nuestros días? ¿Qué reinterpretación requieren las verdades históricas que nos ha legado la civilización u nuestra cultura? ¿Qué postura vamos a asumir ante la obra de maldad que amenaza el bien individual y común? ¿Cuánta libertad tenemos, cuánta nos falta para alcanar nuestras utopías realizables? ¿Qué concepciones claras y precisas de la función de la educación, de la escuela, del maestro, del educando, están guiando nuestra agenda pedagógica? No asumir el desafío que nos lanzan esas interrogantes es quedarnos en el academicismo que, a veses, a algunos arropa; es postergar la reformulación que necesita educación puertorriqueña, que la necesita radicalmente, y que la necesita ¡ya!

 


Referencias

López, Julio César y Vivian Quiles Calderín (1998). Etímulos de vida para cada día (Pensamientos) Selección de las Obras Completas de Eugenio María de Hostos. San Juan: IEH, ICP

Hostos, Eugenio María de. (1991). Ciencia de la pedagogía: nociones e historia. Edición crítica. Vol. VI de Educación, Tomo I. San Juan: Editorial UPR e ICP.

________ (1999). Obras Completas. San Juan: ICP.

Ferrater, Mora, J. (1994). Diccionario de Filosofía. Barcelona: Ariel, S. A.