MUSADAS EN TRES TIEMPOS

José Miguel Rodríguez Matos, Ph. D. 

 Nota introductoria

Acercarse a un libro de poesía puede tener múltiples puntos de vista, y el juicio a pasar puede aprovechar diversas perspectivas. Hay quien entra en la lectura en busca de los brillantes recursos de la metáfora: si lo escrito responde a lo clásico o a las vanguardias, cuánta originalidad exhibe un poeta y en el caso más común, si el sentimiento romántico pervive en la expresión del poema. Aún así, no son muchos quienes se acercan a un obra, literaria o artística, partiendo de las bases de qué tiene que decirnos el creador de una obra; qué de sí nos ofrece.

Cuando uno entra en Musadas en tres tiempos, de José Miguel Rodríguez Matos, se enfrenta a una sinfonía en tres movimientos: Musadas de la infancia, Musadas de la juventud y Musadas de la adultez, como forma básica de su obra poética. Pero a su vez, esta estructura formal podría ampliarse debido a otras consideraciones internas de la composición del libro, ya que la tercera musada tiene sus subdivisiones: A los niños, Al Amor y A la patria. Es decir, Rodríguez Matos visualiza panorámicamente toda una trayectoria vital poniendo en perspectiva ese devenir -que en el tiempo se llama vida- las circunstancias en medio de las cuales nace, crece y se desarrolla un pensamiento, un modo de ser y de enfrentar las realidades que forman y deforman al ser que se desenvuelve en un mundo movido por las amables relaciones familiares, pero también por las pasiones que actúan sobre las más sanas intensiones de ese mundo. Ejemplar es, por esto, el poema Crónica de un soñador, que merece abrirle un apartado aunque bifurque la unidad de las Musadas de la infancia, por el profundo sentido social que comunica. Como se ve, Musadas en tres tiempos podría fácilmente estar compuesto de seis apartados, lo que daría amplitud a la comprensión de esta sencilla poesía.

introducion-cubierta-musadasHe escrito sencilla poesía a conciencia de estar viendo en José Miguel Rodríguez Matos a un escritor deseoso de comunicar en la forma más elemental una carga de experiencias infantiles y juveniles redivivas en la memoria. Son vivencias de esas inolvidables que ofrecen el sedimento a la vida y llenan de sentido a quien sabe apreciar las cosas simples y cotidianas las cuales, aún pareciéndonos comunes a tanta gente, se eleven a un alto nivel de importancia cuando el poeta las individualiza, las objetiva y las convierte en canon que, como paradoja se vuelve un sentimiento colectivo de quienes hubiesen podido decir algo igual o parecido y no lo dieron a luz en su justo tiempo.

Rodríguez Matos es un cultor de la música, tocando varios instrumentos de cuerda. No es, pues, de extrañar que su poesía corresponda con alguna frecuencia a las formas de la canción popular. Algún poema eleva el aroma de una letra para ser cantada. Mas sus letras tienen amplios registros. Los galanteos infantiles en torno a la niña admirada que hay en todo niño enamorado podría ofrecer un tema con variaciones tan intenso como intención haya de atesorar recuerdos. Las circunstancias socio económicas de la familia, los barrios –Arizona y Dominguito, en el distrito de Arecibo- se vuelcan en primer plano para dejar un sabor agridulce –de tamarindo o grosella- asido en un paladar que rumia en su memoria tiempos idos, fundamentos sin embargo, bien echados como si el maestro carpintero o tendero que fue su padre hubiese cimentado las sólidas zapatas de una vida que en el futuro descansará sobre la base en que descansan ideas y cincelan un carácter.

Por eso, el arte poética de José Miguel Rodríguez Matos, si bien sencillo a fuerza de vital expresión, se convierte en testimonio de época, de circunstancias sociales, además de confesión íntima. Entrar en Musadas en tres tiempos es penetrar en un libro que deja una experiencia de primer orden, lo mismo para sentir con la sensibilidad de un hombre movido por las cuerdas de la emoción, como el conocimiento de primera mano de las circunstancias que describe su poesía. Vida, memoria y testimonio son los rasgos que hablan de una biografía poética de tiempos que en Musadas hacen pervivir a un Puerto Rico que fue y sigue siendo y a un alma que sabe apreciar esa herencia.

Ernesto Álvarez, Ph.D.


A mi dora dora,
a mi ador, ador
a la flor más linda,
al amigo Tío,
a la colorá,

Porque juntos caminamos, con amor, estos tres tiempos