NAVIDAD, NAVIDAD: ¡HOSANNA! ¡HOSANNA!

Por: José Miguel Rodríguez Matos, Ph.D.

NAVIDAD, NAVIDAD, te espero con júbilo para deleitarme en la celebración de Mi Tierra, en la expresión cultural única de mi pueblo: pesebres y árboles de coloridas luces, frondosas pascuas rojas y blancas, suculentos platos de comida criolla, alegres aguinaldos y villancicos al son de cuatros, guitarras, bongoes y güiros, dulces himnos y conmovedoras homilías...

NAVIDAD, NAVIDAD, vana serías para mí si sólo en la contemplación me deleito. Indúceme, pues, a la introspección: que pueda entender que no eres silencio, sino verbo de anuncio y denuncia; que no eres sólo verbo, sino encarnación y manifestación concreta del Dios mismo; que no eres consumismo salvaje, sino ofrenda de amor; que no eres sombra, sino astro brillante en noche de paz. Permite que esta introspección transforme mi desaliento en esperanza, mi debilidad en fortaleza, mi ser viejo en un ser nuevo, mis transgresiones en arrepentimiento, mi dolor en alegría, mis rebeliones en amor, mis contradicciones en armonía. Y que así sea para mis hermanos, mis hermanas y mi pueblo.

NAVIDAD, NAVIDAD, vana introspección si no engendran en mi el amor, la fe y la esperanza que transformen mi pereza en acción redentora, en obras que mitiguen: la sed del sediento, el hambre del hambriento, el dolor de quien sufre; en acciones que erradiquen la miseria de los pobres, la soledad de los deambulantes, la violencia doméstica y toda clase de violencia, el maltrato contra los niños, el desprecio por quienes son diferentes, el abuso de los poderosos contra los débiles y la corrupción de los perversos...

NAVIDAD, NAVIDAD, ayúdame a calmar el llanto del Niño Dios. Hazme instrumento para que llegues a todos y a todas. Ayúdame a estrechar los espacios abismales entre la barriada La Perla y el casco del Viejo San Juan, entre el caserío Manuel A. Pérez y Los Paseos, entre el barrio Venezuela y Monte Hiedra, entre la barriada Martín Peña y San Francisco, entre la Península de Cantera y la Milla de Oro, entre las lujosas habitaciones del Condado y las mazmorras de nuestras cárceles, entre los muchos que tienen poco y los pocos que tienen mucho...

NAVIDAD, NAVIDAD, quiero contemplarte, interiorizarte y concretarte en afanosa obra de amor, misericordia y esperanza: que la Navidad en mí y en mi pueblo sea una perenne temporada de ayuda al desvalido y al menesteroso, de lucha por la libertad, la paz y la justicia; que pueda alzar mis ojos a los montes de El Yunque, Los Picachos y la Cordillera y exclamar a Dios con alegría: ¡Gloria a Dios en las alturas! Que pueda mirar a los llanos costaneros y decir: ¡Paz, justicia y esperanza en las barriadas de los pobres, sensibilidad y humildad en las urbanizaciones de los ricos! Que sólo cuando seamos fieles instrumentos de las aspiraciones del Niño Jesús, podamos exclamar a coro y con gran júbilo:

NAVIDAD, NAVIDAD: ¡HOSANNA! ¡HOSANNA!