Ser niño de corazón, adolescente de fantasía, joven de sentimiento, en la edad de la madurez temprana, en lo que quiero llamar edad científica, ser armonía viviente de todas nuestras facultades, razón, sentimiento y voluntad movidos por conciencia; ser capaz de todos los heroísmos y de todos los sacrificios, de todos los pensamientos y de todos los grandes juicios.
(Eugenio Maria de Hostos).

José Miguel Rodríguez Matos, en La estructura de la administración crítica Una interpretación dialéctica, elabora una teoría de la administración educativa sobre sólidas bases tomadas de la filosofía dialéctica y de la teoría de las revoluciones científicas de Thomas S. Kuhn. Acerca de La estructura de las revoluciones científicas nos dice: "Obra clásica de la filosofía científica, pero de sorprendente vigencia y aplicación en las ciencias sociales, las ciencias políticas, las ciencias de la educación y en otros campos, por su metodología dialéctica de análisis y por su extraordinario valor epistemológico". Interpretamos la realidad desde un determinado marco de referencia al cual Kuhn denomina "paradigma"; éste tiene vigencia para cada ciencia durante cierto período más o menos largo hasta que se hace incapaz de explicar las anomalías y es sustituido por otro paradigma. El nuevo paradigma surge cuando tiene la potencia para explicar lo que el paradigma antecesor no explicaba.

En cuanto a la inspiración dialéctica nos dice Rodríguez Matos: "Esta búsqueda nos instó a pensar la administración desde una perspectiva crítica y filosófica y a encontrar en los principios de la dialéctica (la totalidad, el dinamismo, el cambio, la contradicción, la realidad concreta y la negación de las respuestas absolutas) y en pedagogía crítica de Paulo Freire una nueva perspectiva para la interpretación de la estructura del proceso administrativo, cónsono con su naturaleza". (ibid., p. 16) Teoría de las revoluciones científicas, filosofía dialéctica y pedagogía crítica de Freire se aúnan, pues, para la formulación de una nueva teoría crítica de la administración educativa. Rodríguez nos dice que no se trata de un eclecticismo, sino de un enfoque sintético. "Es sintético e integrativo por cuanto reconoce la aportación de marcos teóricos que explican parcialmente el proceso administrativo, aunque le da otra interpretación a los mismos. Por esta naturaleza integradora puedo clasificar al paradigma dialéctico como un meta-modelo para el análisis crítico del proceso administrativo". (: 17) La dialéctica tiene la gran ventaja de corregir el objetivismo que tomamos frecuentemente de la metodología de las ciencias naturales, por ello integra una dimensión humanista y axiológica en la teoría de la adminisrtación educativa y, finalmente, atiende a la totalidad del proceso. El autor reconoce explícitamente su crítica a los modelos positivistas y fenomenológicos que han estado vigentes en las teorías educativas y administrativas. También tiene en cuenta el contexto social en que se desenvuelve la educación y la administración, especialmente el contexto nacional como punto de partida.

Primeramente José Miguel Rodríguez expone las ideas básicas de la teoría kuhniana de las revoluciones científicas como modelo teórico que se utilizará a lo largo de esta obra. "Un paradigma es un modelo o un patrón aceptado. En la educación, así como en otras ciencias, un paradigma no es objeto de réplica, sino de articulación y otras especificaciones bajo condiciones nuevas o restringidas". (: 20) El paradigma es un modelo de hacer ciencia que ha ganado buen prestigio por su capacidad de establecer un campo objetual para una ciencia determinada generando así un consenso entre la comunidad científica. En la educación también se dan paradigmas que orientan la Libro La Estructura De La Administracion Critica-squew investigación y guían la práctica. Al igual que en los demás paradigmas de las ciencias también en la educación nos encontramos con lagunas y fisuras en los paradigmas que construimos. Con frecuencia se omiten elementos que son claves para explciar un fenómeno o lo conceptualizan desde un solo punto de vista. En la educación y la administración ha predominado un paradigma positivista a lo largo del siglo XX. Rodríguez considera que el positivismo es un modelo objetivista y que es necesario, en cambio, partir de la realidad concreta y de la práctica. "Una actividad teórica que no parte de esa realidad, enajena dicha práctica de un contexto social, político, económico y cultural en el que tiene su origen y al cual, a su vez, afecta". (: 27) Lo que es fundamental es la asociación íntima entre teoría y práctica. La tradicional dicotomía entre teoría y práctica tiene su raíz en el influjo del formalismo de la lógica aristotélica.

Rodríguez pasa a analizar los principios tanto de la lógica formal aristotélica como de la lógica dialéctica. Sin duda ambas lógicas se oponen mutuamente. Especialmente la lógica formal no nos ayuda mucho en la formulación de una teoría crítica administrativa. Nuestro autor enumera y enuncia los principios de la lógica formal: identidad, no-contradicción y tercero excluido. "El principio de identidad establece que toda cosa es idéntica a sí misma". (:30) Pero esta filosofía aunque muestra la identidad de las cosas desconoce el dinamismo de lo real, su carácter dinámico. El principio de identidad sirve para establecer similitudes entre entidades e instancias diferentes; pero es un principio dogmático, pues se aplica a cada elemento del proceso, sin tener en cuenta el proceso mismo, lo dinámico de las cosas.

"El principio de la no-contradicicón, es una formulación negativa del principio de la identidad, lo complementa y ayuda a ampliar el espectro. Establece la diferencia en la esencia de las cosas, es decir, entre una cosa y ella misma, negando así su propia contradicción". (:31) Pero el principio de no-contradicción desconoce la síntesis que se da en todas las cosas entre identidad y diferencia, pues las piensa como reglas excluyentes. Asimismo, en su puro formalismo lógico el principio de no-contradicción excluye la contradicción suyacente en las cosas mismas.

El tercer principio es el del tercero excluido. "Expresa la cualidad de exclusión mutua de dos cosas; no se puede ser una cosa y la negación de esa cosa a la misma vez; ser una cosa, excluye la posibilidad de ser otra". (:31) Tampoco en este principio formal se tiene en cuenta la mutabilidad, el cambio de las cosas. Rodríguez concluye: "La lógica de Aristóteles tiene la virtud de ayudarnos a reconocer la existencia del proceso administrativo como un fenómeno que se puede estudiar y practicar como algo con identidad propia. No obstante, al partir únicamente de los postulados de la lógica formal omitimos rasgos vitales del proceso administrativo y distorsionamos, de este modo, su estructura y naturaleza". (:32) No es posible un análisis estático de la educación y de sus procesos administrativos, porque "toda forma que éste asume en un momento dado es transitoria" (:33).

Tanto el positivismo decimonónico como luego el positivismo lógico del siglo XX heredan esta filosofía de la identidad propia de la lógica formal; el último incorpora la lógica simbólica o matemática, pero es igualmente estática. El positivismo no distingue adecuadamente entre fenómenos naturales y sociales, y sólo le interesan modelos empíricos y teóricos que puedan generar predicciones. Rodríguez nos dice que para la filosofía científica de Kuhn las ciencias naturales no necesariamente siguen el modelo de hipótesis, generalización y verificación empírica de que habla el positivismo. El modelo científico de Kuhn es un molde pospositivista. Finalmente, los modelos positivistas desdibujan todo lo que tiene que ver con el aspecto subjetivo de la realidad humana y enfatizan el mundo tecnocrático en que vivimos.

Se pasa a considerar los principios de la lógica dialéctica. Rodríguez nos recuerda que originalmente dialéctica significa diálogo, como ocurre en Sócrates y Platón; diálogo vivo en el primero, escrito en el segundo. Luego nos dice que la dialéctica es la lógica del cambio. "Así, la dialéctica es la lógica del movimiento, del cambio y de la transformación de una realidad de continuas contradicciones. Cada porción de esa realidad tiene sus propias leyes y categorías, y tiene que estudiarse y entenderse, únicamente, en relación con la totalidad". (:43) En la realidad se dan sistemas de múltiples relaciones, todo se expresa interrelacionadamente, y es esto lo que principalmente capta la lógica dialéctica. Este carácter relacional de las cosas y procesos nos conduce a la idea de la dialéctica según la cual no puede haber verdad absoluta, lo que no quiere decir, sin embargo, que se trate de un relativismo subjetivista. Rodríguez nos dice que la dialéctica puede aplicarse como metodología científica y, por tanto, puede aplicarse al estudio de la educación de los procesos y estructuras administrativas.

Lo real es cambio, y las cosas cambian en virtud de sus contradicciones internas. "Los principios de la dialéctica plantean que todo cambia en virtud de la superación de las contradicciones internas y sigue cambiando hasta que, a través de un salto cualitativo, se quiebra la vieja estructura y se crea una radicalmente diferente que demuestra su fuerza superior". (:44) Citando a G. Novak (l978), nuestro autor nos dice también que la dialéctica parte de la práctica concreta y une íntimamente teoría y práctica.

La dialéctica une también los conceptos, que parecerían contrarios, de esencia y apariencia. "La filosofía establece que una cosa es auténticamente real si es necesaria, si su apariencia corresponde totalmente a su esencia y mientras puede ser necesaria." (:45) Las condiciones sociales cambian continuamente de acuerdo con las contradicciones que se van generando. También esto sucede en la educación y en la administración. Con el cambio se transforman también las apariencias, "cambian las condiciones, éste pierde su necesidad y su realidad, y se convierte en apariencia". (idem)

La dialéctica es una forma de pensamiento crítico y se esfuerza en la comprensión de lo real en su ser y aparecer, en sus relaciones y en su totalidad. "Es la totalidad del proceso con sus elementos y sus contradiciones, lo que constituye la totalidad dialéctica" (:47). Rodríguez nos da una definición comprensiva de lo que es la administración educativa: "la administración es la práctica individual y grupal que integra las tareas y procesos con la teoría y con el contexto socio-histórico en que opera la organización educativa. Tiene como punto de partida la cultura organizacional e impacta a la vez que integra, las fuerzas endógenas y exógenas que indicen en dicha organización. Sus fines inmediatos son a) el desarrollo integral del educando, b) el desarrollo integral del potencial humano, c) la viabilización de los propósitos organizacionales y d) el desarrollo, la integración o la transformación de la organización, según las demandas del momento histórico. Opera en relación dialéctica con los aspectos que la sociedad necesita preservar, intergar o transformar y reformular para la finalidad última de un estado de libertad, democracia, justicia social y paz". (:50) Sin duda se trata de una comprensión humanista del proceso educacional y administrativo puesto que piensa ante todo en el desarrollo humano; de una concepción dialéctica de la educación y la administración porque aplica todos los principios de la dialéctica a estas formas de la práctica social e histórica. Se trata también de entender la administración como una totalidad, es decir, como una integración estructurada entre diferentes elementos que interactúan entre sí.

La dialéctica destaca el dinamismo de lo real. Rodríguez aplica este principio a las organizaciones educacionales. "El paradigma dialéctico parte de una concepción del proceso administrativo como una totalidad que sólo tiene significado en el contexto socio-histórico en que opera la organización". (:55) Las oposiciones y hasta contradicciones son factores decisivos en la vida de la sociedad y del pensamiento. "Todo cuanto existe lleva consigo su propia contradicción". (:56) En el desarrollo de cada proceso se dan conflictos, desequilibrios y choques de fuerza en direccioens contrarias. Se trata de las contradicicones inherentes al cambio natural y social. La educación y sus estructuras y procesos educacionales son cambiantes, constituyen dinamismos de constante transformación que participan del cambio social y sus convulsiones.

Del carácter cambiante y conflictivo de lo real se infiere que no podemos llegar a concepciones absolutas. "La realidad está llena de sobradas contradicciones, es muy escurridiza, demasiado múltiple, excesivamente mutable para encerrar en un conjunto de fórmulas." (:59) Lo real es concreto, no abstracto. O, como decía Karl Marx, lo real es la síntesis de múltiples determinaciones. El estudio de la administración educativa tiene que pensarla como una realidad dinámica concreta, transformable y contradictoria. Ninguna fórmula agota la complejidad de lo real, sea natural o social. Para la dialéctica toda fórmula es provisional. "La verdad de ayer se vuelve verdad a medias y mañana un error para ser luego una absoluta falsedad. Esta variabilidad es la que caracteriza al proceso administrativo, sus elementos constitutivos y a la relación de ellos con la totalidad" (:61). Las leyes de la lógica dialéctica son diametralmente opuestas a las de la lógica formal.

La filosofía dialéctica es filosofía de la praxis. No hay auténtica práctica sin teoría, ni se puede (o debe) teorizar en el vacío; terizar en el vacío es formular teoría utópicas e interpretaciones meramente subjetivas de lo real. La administración es praxis individual y grupal. La praxis es la que puede dar coherencia a la estructura y al proceso administrativo. La unión íntima de teoría y práctica ha sido pensada en el campo educacional por Paulo Freire, y a él se refiere ampliamente Rodríguez Matos. También se refiere al educador latinoamericano Jacinto Ordóñez cuando nos dice que la práctica tiene diferentes sentidos y niveles; "como praxis la práctica es transformadora, tanto del medio natural como del ente que realiza la acción transformadora. Establece una reciprocidad entre el mundo natural y la especie humana. A la vez que la naturaleza se transforma y desarrolla, el ser humano también se desarrolla y transforma". (:81) El concepto de praxis nos es útil a la hora de pensar dialécticamente en los procesos administrativos. La praxis, citando nuevamente a Ordóñez, implica que no podamos tomar las respuestas en forma mecánica pasiva, sino en forma activa y transformadora, pues la praxis implica constante revisión. La práctica sin la reflexión teórica resulta estéril, nos recuerda Freire. La teoría está en función de la práctica, es decir, de la transformación superadora.

De acuerdo a Rodríguez Matos, la filosofía juega un papel importante en los procesos administrativos. "La filosofía le da sentido y dirección al proceso administrativo como un ente activo". (:89) "La administración es "filosofía en acción". Las bases epistemológicas y éticas son necesarias para una concepción de las metas, valores y misión no sólo de la educación, sino también de los procesos y estructuras administrativas. Los filósofos, como Platón, Aristóteles, Tomás de aquino, Descartes, Locke –y muchos otros- se han interrogado radicalmente sobre los fines y esencia de la educación. "La administración educativa es un asunto moral, más aún, es un proyecto moral, como lo es la educación, tal como lo planteaba Hostos, filósofo puertorriqueño". (:93) Además de la filosofía, los fundamentos de la educación tienen que recurrir a la sociología, la psicología, la antropología y la historia. La sociología nos ayuda en el entendimiento de las interacciones que se dan en el interior de una organización. Pero la sociología nos dice mucho más: "Lo que cuenta como conocimiento en la vida social está determinado por la naturaleza y la estructura de esa vida social". (:94) Rodríguez toma en consideración la base económica de la sociedad y nos dice que la forma como organizamos la producción en una sociedad es determinante de la estructura social. Asimismo, desde muy antiguo las sociedades humanas se caracterizan por la división social del trabajo, con lo cual se crean jerarquías de poder, élites. Finalmente, esa jerarquía del poder está sin duda determinada por la organización económica de la sociedad, es decir, por quienes controlan el poder económico. Dentro de la vida social los seres humanos tienen conciencia y de ella nace el conocimiento. La educación es parte de la vida social de los seres humanos, y como tal no puede estudiarse independientemente de ellas y sus procesos económicos , políticos y culturales.

La antropología nos ayuda a entender el modo de vida cultural de los seres humanos. "Toda organización opera en el marco de una cultura". (:95) De una cultura a otra varía su literatura, su folklor, su música, su arte, etc. La psicología nos ayuda a entender la individualidad humana. El ser humano se caracteriza porque tiene la tendencia a mantener su individualidad. "El reconocimiento de la individualidad es vital en el proceso administrativo". (: 96-97) La administración trabaja con seres humanos, lo cual exige un conocimiento cabal de su psicología. La psicología nos ayuda a comprender también como se produce el conocimiento. Finalmente, la historia nos enseña el rumbo que ha seguido la educación, y esa retrospección es decisiva en los procesos administrativos. "...Tanto la historia nacional como la historia de la educación son elementos insoslayables en una práctica administrativa con sentido y pertinencia. Pero más importante aún, son la base de información y trasfondo para una visión prospectiva de las organizaciones educativas y del tipo de administración que se habrá de requerir". (:99) Se trata, pues, como bien señala el autor, de una visión interdisciplinaria en función de una totalidad dialéctica. Las mencionadas áreas del saber humano deben formar parte nuclear en el nuevo paradigma dialéctico.

Rodríguez Matos describe las capacidades que han de caracterizar a un buen administrador; las resume en las siguientes: capacidad reflexiva, creativa, cognitiva, interpersonal, intrapersonal, operacional e intuitiva. La capacidad reflexiva es eminentemente filosófica. "Esta capacidad para profundizar en la médula del proceso es la que permite ver e identificar nuevas relaciones y dimensiones que dan un nuevo y más amplio espectro". (:111) Se consideran reflexivamente las creencias y valores que deben formar parte de la administración educativa. Ya Freire señalaba que el educador y el administrador deben tener una actitud crítica, dubitativa, cuestionadora y arriesgada. La capacidad cognitiva consiste en el entedimiento procedimientos y metodologías que faculten al administrador para su labor. "La apreciación cognitiva le imparte dimensiones interpretativas a la observación pura". (:113) Mediante el conocimiento se interpreta la administración con los necesarios intrumentos racionales y científicos adecuados al estado actual del saber humano. La capacidad interpersonal la denominó Gardner "inteligencia interpersonal". "Es la habilidad del administrador y de la administradora para trabajar efectivamente con la gente como miembros de un grupo. Mediante esta competencia se perciben y se reconocen las percepciones de los demás". (114) Nos apercibimos de las actitudes, creencias y limitaciones de individuos y grupos humanos con el fin de un mejor ejercicio del liderazgo. La capacidad intrapersonal es la inteligencia intrapersonal (Gardner) implica el autoconocimiento, la conciencia de los límites y capacidades de uno mismo; facilita la autoestima y le da dirección y capacidad de aprender los éxitos y fracasos. Es una virtud para mirar dentro de sí mismo. La capacidad operacional es el poder de realizar lo que se piensa, se planifica y se sueña. Se trata de operacionalizar las ideas planificadas. La capacidad intuitiva es la que nos lleva más allá del sentido común. Con Codd se afirma que no hay filosofía si no vamos más allá del sentido común y adoptamos una actitud escéptica para el ejercio de la razón y la conciencia. Antonio Gramsci nos recuerda que el sentido común no posee aún un orden intelectual; no tiene coherencia lógica. Cuando la masa de la gente logra pensar con coherencia, podemos decir que se trata de un auténtico acontecimiento filosófico, afirma el pensador italiano.

Para Rodríguez Matos los principios de la dialéctica y la pedagogía crítica de Paulo Freire convergen para crear lo que él llama un Paradigma Dialéctico de Administración Crítica. El mismo consiste en seis niveles de reflexión que caracterizan la acción administrativa crítica. El primer nivel es apercepción. Este consiste de un primer contacto con una anomalía que emerge de una lectura crítica de la realidad y que advierte la necesidad de una transformación o reformulación. El segundo nivel es investigación, que consiste en la búsqueda de diversos ángulos y relaciones contextuales del problema. Es un modo de replantearse o recrear el mismo desde un espectro más amplio. En tercer lugar, la tematización, que es un proceso de codificación que toma en consideración las contradicciones y el alcance del problema y que provee una visión crítica más amplia. En cuarto lugar, la problematización. Esta consiste en el descubrimiento de los límites y posibilidades del problema. Se evidencia la necesidad de una postura, las opciones y las acciones transformadoras. En quinto lugar, la transformación. Esta es el acto concreto organizado colectivamente que resulta en la práctica transformadora de la administración que libera las contradicciones y permite un mejor estado de cosas. En sexto lugar, la verificación en la que se identifican los medios que evidencian que la transformación tiene el alcance esperado.

La Dra Diana Rivera Viera comenta: "La postura transaccional, dialógica, integradora, humanista y contextualizada que hoy tenemos de cómo los seres humanos conocen explica el desarrollo paradigmático de la educación. A partir del desarrollo, de los principios de la dialéctica y del momento decisional como ejes del paradigma, la obra de Rodríguez Matos actualiza el campo de la administaración educativa como una práctica crítica, lúcida y creativa, y provee una herramienta para el análisis,la discusión y la investigación" ("Prólogo", p. 7).

Jacinto Ordónez, en el epílogo al libro de José Miguel Rodríguez, comenta lo siguiente: "Su propuesta pretende ser una interpretación dialéctica de los problemas fundamentales en la administración educativa, discusión que incorpora sueños de muchas personas que desean una mejor administración educativa, una administración en el contexto de una práctica libre de manipulación y una educación gestora de seres humanos libres".

Se podría objetar que la obra de José Miguel Rodríguez reúne dos teorías un tanto disímiles como son la dialéctica que se inspira en Marx y la teoría de las revoluciones científicas de Kuhn. A lo cual se puede responder que el propio Kuhn nos dice que tomó su idea de las "revoluciones científicas" del concepto de las "revoluciones políticas". Escribe Kuhn: "Las revoluciones políticas se inician por medio del sentimiento, cada vez más restringido a una fracción de la comunidad política, de que las instituciones existentes han cesado de satisfacer adecuadamente los problemas planteados por el medio ambiente que han contribuido en parte a crear. De manera muy similar, las revoluciones científicas se inician con un sentimiento creciente, también a menudo restringido a una estrecha subdivisión de la comuncidad científica, de que un paradigma existente ha dejado de funcionar adecuadamente en la explotación de un aspecto de la naturaleza". Y John Bernal, famoso investigador marxista de la historia de la ciencia, nos dice que comparte plenamente la idea kuhniana de las revoluciones científicas. Escribe Bernal: "Esta parece ser también la opinión del famoso historiador de la ciencia Thomas S. Kuhn.

En The Structure of Scientific Revolutions destaca éste lo que llama 'paradigmas'o cuerpos de opiniones más o menos consistentes como la de Aristóteles o Galileo, cada uno de los cuales perdura en un determinado campo hasta ser destruido y sustituido por otro. A pesar de que según mi modo de ver se ha dedicado excesivamente al contenido ideológico de la ciencia, y por tanto poco a los factores tecnológicos, esta concepción dialéctica –pero no marxista, al menos no explícitamente, de la historia de la ciencia coincide ampliamente con la mía y está apoyada por una masa enorme de pruebas históricas".

En esta obra José Miguel Rodríguez no nos dice explícitamente si la dialéctica de que habla es la hegeliana o la de Marx. Por los autores que cita –Novac, Kosik, Gramsci- se puede colegir que se trata de la dialéctica de Marx. La diferencia es importante, porque la dialéctica hegeliana asume la identidad del pensar y el ser, lo que no es otra cosa que la afirmación de un idealismo absoluto, mientras que Marx rechaza el idealismo y nos habla de un materialismo histórico en el cual vale la dialéctica concreta del desarrollo dinámico de la sociedad y la historia. La dialéctica es para Marx una manera de pensar el dinamismo de la sociedad y la historia, pero sin caer en el idealismo de la identidad del pensar y el ser. En la obra de Rodríguez Matos se puede ver en acción esta dinámica concreta del pensar dialéctico aplicado a la educación y a la administración sin el idealismo absoluto del hegelianismo; aunque Hegel, como bien vio Marx, haya pensado algunas de los principios de la dialéctica, pero cabeza arriba, es decir mistificándola. Rodríguez Matos nos invita a la no enajenación del pensamiento, a un pensamiento liberador.

Sobre la filosofía educativa de Hostos.

José Miguel Rodríguez se ha ocupado también de la filosofía de la educación de Eugenio María de Hostos. Al autor le interesa señalar la integración entre teoría y praxis y la integración interdisciplinaria que se puede observar en el discurso y la obra de Hostos. Son cuatro los principios que articulan el razonamiento educativo hostosiano: "a) cultivo de la razón, b) búsqueda de la verdad, c) ejercicio del bien y la justicia (la perspectiva moral) y d) medio para la libertad. La razón es guía que coadyuva al desarrollo completo de la persona y al equilibrio armónico que la debe caracterizar; equilibrio entre razón y pasión; equilibrio entre lo individual y lo colectivo, y equilibrio entre lo local y lo universal. La razón guía hacia la verdad; las pasiones obstaculizan el trabajo de la razón e inducen al error. Con la verdad construiremos un mundo más libre y más justo. Se trata de un "racionalismo ético: que pone al ser humano, individual y colectivo como sujetos de su mundo y su historia. Es la razón capaz de vencer las dudas y las pasiones con la verdad". (Ibid., p. 16) El idea ético de la educación, en el pensamiento hostosiano, tiene en el bien y la justicia los valores supremos. La verdad debe ir unida a la justicia porque más alto que el sabio está el justo. La educación de la razón no sería completa sin la educación de la conciencia moral. La educación ha de ser práctica de la libertad, pues la la libertad es compañera inseparable de la razón. "No podemos separar el cultivo de la razón de los valores de la verdad, del bien y la justicia y de la libertad" (:17).

Rodríguez Matos destaca la radical importancia que Hostos le atribuye a la escuela. Hostos piensa en la escuela como una de las cuatro instituciones sólidas". (:18) Y comenta: "Si algo tiene que hacer nuestra escuela es devolverle la devoción al estudiante, al maestro, al director, a todos los que laboran directa e indirectamente en el proceso de educar. La escuela necesita transformaciones profundas, cambios radicales, pero contrario a lo que piensa Ivan Illich, su existencia es necesaria e imperecedera. Por esto Freire también es un fiel defensor de la educación formal. Hostos la ve como consustancial con el pleno desarrollo humano individual y grupal." (:19).

Rodríguez nos recuerda que para Hostos el maestro es un "soldado de la verdad". Cualquier tributo que rindamos al maestro se queda corto. El maestro se asoma a los abismos del alma humana; debe poder conocer cómo funciona el aprendizaje y los medios que tenemos para su desarrollo. El porvenir está en la educación. Esta lección debe aprenderla América Latina y Puerto Rico. "La visión general de Hostos llama a un proyecto concertado más amplio, una escuela de más participación ciudadana. Ese es uno de losgrandes desafíos que tenemos como educadores: logar ese involucramiento cabal de la comunidad y sus instituciones en la augusta obra de educación (:21).

En la filosofía educativa de Hostos, la educación es ciencia y es arte. Como ciencia se nutre de enfoques interdisciplinarios. Rodríguez Matos menciona los aportes de la filosofía, la sociología, la psicología, la historia y la pedagogía. El eje central del pensamiento hostosiano es la ética. La educación sirve a la sociedad y al individuo; es un poderoso factor del desarrollo individual y social. La educación tiene que apoyarse en principios sociales precisamente por el hecho de tener una finalidad ética. El maestro tiene que conocer los principios psicológicos por los cuales se rige el entendimiento humano para aplicarlos al arte de la educación. "Es evidente que Hostos sugiere un detenido diagnóstico antes de elaborar un currículo. Y lo que es más aún, por cuanto las condiciones de cada educando y cada grupo de educando es única, sugiere una flexibilidad en el currículo para que el maestro pueda integrarlo" (:25).

Rodríguez Matos concluye que hay un paradigma educativo en el pensamiento y la praxis de Hostos. Se ha de comenzar por un diagnóstico de la realidad educativa; continuar luego con la planificación de acuerdo a las concepciones filosóficas y educativas que nos servirán de base; seguir con la implantación del paradigma de acuerdo a la evolución de la razón. Habría que comenzar, concluye nuestro autor, con difundir en la escuela la obra y el pensamiento de Hostos. No debemos quedarnos con una actitud academicista, sino hacer del pensamiento de Hostos una fuente de inspración para nuestro ideario y nuestra práctica educativa. "A manera de reafirmación, si nosotros no creyéramos que podemos traducir el pensamiento objetivo de Hostos en unas sugerencias que nos permitan una agenda para la educación, creo que sería en vano esta reflexión". Hoy leemos a Hostos desde nuestra situación histórica y también desde un paradigma liberacionista. Hostos logró hacer una síntesis multidisciplinaria; hoy necesitamos una síntesis que ilumine "la polifonía actual".