Lectura crítica de la administración educativa 2

José Miguel Rodríguez Matos, Luis Carlos Gutiérrez y Gamaliel Morales

Imagen lectura criticaUna lectura crítica de la administración educativa en Puerto Rico y sus tendencias, en su entorno socio-histórico, es una tarea compleja debido a la multiplicidad de elementos que conforman dicho entorno, al dinamismo que lo caracteriza y a sus repercusiones en el proceso administrativo. En ese panorama convergen sucesos políticos, económicos, culturales y de otra índole que moldean las organizaciones a la vez que fuerzan la búsqueda de nuevas formas de concebir y administrar la educación hoy. Esas nuevas formas se enmarcan en un continuo en el cual tendencias diversas luchan por abrir un espacio frente a otras, acordes con las necesidades o los intereses característicos de un momento socio-histórico. En este escenario se entretejen las singularidades, las coincidencias y las diferencias entre las organizaciones educativas y otros escenarios sociales. Un análisis de este panorama y de los supuestos teóricos que fundamentan la administración permite una mejor percepción y comprensión de los factores que impulsan y configuran el quehacer administrativo del sistema educativo puertorriqueño en cuanto la educación y, consecuentemente, la administración del aparato educativo guarda íntima relación con el tipo de sociedad en la que se enmarca. Es decir, sociedad y educación son inclusivas.

Los sistemas educativos público y privado son pilares en el desarrollo y el crecimiento social. Este criterio lleva a considerar funciones y principios que la administración de la educación tiene que tomar en cuenta para insertarse adecuadamente, con juicio crítico, en los reclamos y necesidades de la sociedad. Dichas funciones se pueden agrupar en las siguientes categorías: a) la construcción y transmisión de cultura y saberes, b) la socialización política, c) la selección ocupacional y la estratificación social, d) la racionalización del orden social constituido, e) la promoción, el crecimiento y el desarrollo personal, f) el desarrollo de capacidades y ética del trabajo y g) la gestación de la transformación y la innovación socio-cultural que podría contener lucha y resistencia contra el proceso mismo. De esta dimensión social de la educación emanan principios universales que la administración toma como eje o centro de su gestión y hasta define su naturaleza y propósitos, a saber:

      1. La educación es un derecho fundamental de la persona y tiene un valor humano universal: el aprendizaje y la educación son fines en sí; constituyen objetivos que deben buscar tanto el individuo como la sociedad; deben ser desarrollados y garantizados a lo largo de toda la existencia de cada cual. De aquí la naturaleza ética de la administración educativa.
      2. La educación formal y no formal debe servir a la sociedad, ofreciéndole un instrumento que favorezca la creación, el progreso y la difusión del saber poniendo los conocimientos y la enseñanza al alcance de todos para una agenda transformadora. De este principio se desprende una visión administrativa que trasciende los límites organizacionales.
      3. La política, la planificación y la práctica educativa requieren de equidad, pertinencia y excelencia.
      4. Las reformas educativas deben basarse en un análisis detenido y a fondo de la información disponible en cuanto a las ideas y las prácticas que han arrojado buenos resultados, en un buen entendimiento de las condiciones y los requisitos propios de cada situación concreta. De aquí surge el valor de la práctica como fuente primaria de opciones transformadoras.
      5. La diversidad de situaciones económicas, sociales y culturales exigen enfoques diversificados para el desarrollo de la educación.
      6. La responsabilidad de la educación es un asunto que compete a la sociedad entera y no sólo a las instituciones que tienen esa misión delegada.¹

Tanto las funciones como los principios que definen el rumbo de la administración de la educación apuntan a esa relación dialéctica de impacto entre el sistema educativo y la sociedad puertorriqueña. Ésta se cimenta sobre principios de una economía capitalista, una conciencia psico-social del colonizado y una cultura de cambio en todas las fases del sistema social con repercusiones en el sistema educativo público y privado, que impone una agenda de transformaciones constantes. Expresión de esto son los intentos de reforma educativa, que pretenden impulsar tendencias de transformación y cambio social. Desde ellas podemos preguntar cómo la administración del sistema educativo contribuye al desarrollo de la sociedad. Esto es importante cuando hablamos de la administración de la educación porque "las reformas educativas pueden representar cambios fundamentales en la filosofía y la política de un sistema educativo en relación con las estrategias y metas del desarrollo social en donde varios o todos los elementos son alterados sustancialmente". Nos referimos a elementos tales como: a) el propósito, contenido y pertinencia del proceso educativo en relación con las estrategias de desarrollo y los requerimientos políticos, económicos y socioculturales de la sociedad, b) la asignación de recursos a la educación, c) el número de estudiantes de cada estrato social, d) la región o componente del sistema educativo y los niveles de aprovechamiento y e) la estructura, la organización y el funcionamiento de acuerdo con los recursos humanos disponibles en sus distintos niveles.

Cómo se administra la educación desde ese complejo entorno, requiere una lectura crítica, es decir, una incursión reflexiva, desde un nuevo paradigma, que permita adentrarse en la estructura misma de la administración de la educación en Puerto Rico, en su carácter dinámico e interactivo y en las contradicciones visibles e invisibles que se dan en esa interacción. Para propósitos de este análisis, la estructura es la configuración (multiforme, siempre relativa y dialéctica) de los componentes, los elementos y las manifestaciones concretas y fenomenológicas del proceso administrativo .

Una lectura crítica del complejo mundo de la administración de la educación requiere una mirada profunda desde la totalidad y desde las partes, una inmersión en las contradicciones que ocurren en ese mundo, un reconocimiento de su carácter dinámico, una búsqueda de explicaciones irrepetibles y un reconocimiento de la capacidad renovadora del proceso administrativo en ese complejo mundo de cambio.

El paradigma clásico, desde el cual se ha interpretado el proceso administrativo tradicionalmente, y desde el cual han surgido la mayor parte de las concepciones teóricas que conocemos hoy, no provee, en virtud de su carácter reduccionista y su visión mecanicista, opciones para un análisis crítico de ese complejo proceso en todas las dimensiones que hemos reseñado. Este paradigma, de entronque positivista, percibe y entiende la administración como guiada por mecanismos y leyes inmutables, libres de valores y conocibles sólo por medios objetivos. Pone el énfasis en lo pragmático y en el quehacer inmediato. Es esta visión restringida la que induce a la búsqueda de opciones que puedan explicar la administración de la educación en toda su complejidad.

El paradigma crítico, de entronque cualitativo, contrario al paradigma clásico positivista, asume que la realidad es un proceso histórico formado por valores sociales, políticos, culturales, étnicos y de género que se cristalizan en el devenir del tiempo. Desde este paradigma, la acción administrativa se fundamenta en un realismo histórico que se construye, no en un realismo inmutable regido por leyes y fórmulas inamovibles. A partir de estas concepciones, una lectura crítica de la administración implica la construcción de significados del acontecer administrativo de las organizaciones educativas puertorriqueñas en su relación con otras organizaciones cuyo fin primario no es educativo y con su entorno social. Los saberes que surgen de ese proceso de reflexión y análisis tienen el fin último de reformular la configuración social para un mejor estado de cosas. Sólo una visión crítica puede abordar el concepto de administración que asumimos.

Pero, ¿cuál es ese concepto de administración? Es la práctica crítica, individual y grupal que integra las tareas y los procesos con la teoría y con el contexto socio-histórico en que opera la organización educativa. Tiene como punto de partida la cultura organizacional e impacta, a la vez que integra, con juicio crítico, a las fuerzas endógenas y exógenas que inciden en dicha organización. Sus fines inmediatos son: a) el desarrollo integral del educando, b) el desarrollo integral del potencial humano, c) la viabilización de los propósitos organizacionales y d) el desarrollo, la integración o la transformación de la organización, según las demandas del momento histórico. Opera en relación dialéctica con los aspectos que la sociedad necesita preservar, integrar o transformar para la finalidad última de un estado de libertad, democracia, justicia social y paz.4

El móvil del análisis que se presenta en este libro surge de la preocupación con la forma desarticulada, fragmentada y reduccionista con la cual se estudia, se analiza y se practica, con algunas excepciones, la administración educativa en Puerto Rico. Si no se tiene un cuadro claro de la realidad administrativa de la educación y de su relación con el todo organizacional y social del país, las proposiciones que se hagan para atender los problemas y para generar las transformaciones que necesita la educación y la sociedad, tendrán esas mismas limitaciones, y serán sólo buenas intenciones lanzadas al vacío.
En un primer contacto con esa realidad, que denominamos apercepción, surgieron varias preguntas que guiaron nuestro análisis para este trabajo: ¿Cómo operan las fuerzas intrínsecas y extrínsecas que conforman la administración en Puerto Rico? ¿Qué relación guarda la administración de las organizaciones puertorriqueñas, educativas y educativas otrofinables, entre sí y con el contexto social? ¿Qué anomalías o problemas caracterizan la administración organizacional en nuestro país? ¿Cómo se relacionan estas anomalías con la administración de la educación? Este proceso nos permitió una conciencia más clara y precisa de ese panorama. Esta lectura crítica ayudó a operacionalizar el análisis posterior.

Nos pareció pertinente e impostergable incursionar, mediante un amplio y profundo proceso de investigación cualitativa, en la realidad administrativa de nuestro país. Se realizó a través del análisis de las noticias de la prensa radial, televisiva y escrita, con una revisión cercana a las 5000 noticias. También, se dialogó con administradores de diversas entidades educativas y no educativas y se realizaron experiencias de campo de estudiantes doctorales en distintos escenarios organizacionales en el País. De aquí se desprende: a) el diseño de investigación como análisis de contenido, b) la teoría emergente como modelo de análisis y c) las fuentes de triangulación del estudio. Se recopilaron miles de noticias y se llevaron a cabo decenas de diálogos tratando de descubrir patrones en todo ese panorama. Este proceso investigativo arrojó información muy rica que fue ampliando nuestro espectro administrativo y, eventualmente, nos guió a replantearlo, no como un cúmulo de noticias dispersas, sino como un todo estructurado y articulado (inadvertido para los autores hasta que incursionamos en su análisis más profundo). Se hizo una extensa búsqueda literaria relacionada con los temas que iban emergiendo y sus distintos ángulos. De aquí se obtuvo una idea más precisa del alcance de cada una de las categorías que iban surgiendo. Ese espectro se amplió con información valiosa obtenida mediante entrevistas y grupos focales con administradores experimentados y extensos diálogos con estudiantes doctorales de administración educativa.

En un proceso de tematización rigurosa, se codificaron las noticias y las entrevistas en categorías emergentes, es decir, se agruparon tomando como criterio la relación de titulares y su contenido. El espectro que provee el momento decisional según el paradigma dialéctico de administración crítica5 fue ilustrador, aunque no necesariamente las categorías que surgieron en el proceso de análisis eran las que sugiere el momento decisional. De aquí surgieron nuevos ángulos, numerosas categorías, nuevas relaciones y muchas contradicciones. Comenzó un proceso de concienciación relativo a la poca importancia que se le da en la práctica administrativa a ese mundo de relaciones que la configuran, a las implicaciones sociales que tiene la práctica aislada de la administración educativa y al enorme caudal que existe en ese mundo de relaciones para una administración transformada y transformadora. Esta etapa permitió a los autores un mejor entendimiento, más amplio y más profundo, de la realidad administrativa de la educación en Puerto Rico.

El análisis que surgió de las primeras etapas permitió un acercamiento problematizador a la administración educativa en Puerto Rico. Se buscaron relaciones entre cada suceso noticioso con el todo organizacional en su contexto socio-histórico, con vías a asumir y proponer opciones transformadoras. Es decir, tratamos de precisar el alcance y los límites de los problemas que sugería la lectura crítica de las noticias. Este proceso permitió afirmar la necesidad de una búsqueda de opciones para mejorar la práctica administrativa en el ámbito nacional. Después de un largo proceso de análisis, comenzamos a ver con mayor claridad la configuración de la administración educativa en Puerto Rico según se perfila desde las fuentes utilizadas para el análisis. A partir de ese análisis se identificaron tangencias, divergencias y contradicciones y, a raíz de éstas, posibles vías de colaboración teórica, práctica e investigativa multi-agencial e interagencial. Esta colaboración promete atender muchos de los problemas y la desarticulación de la teoría y la práctica administrativa.

Este trabajo, como todo proceso crítico, tiene la intención transformadora, cuando menos, de crear conciencia en los educadores y educadoras del país de la necesidad de crear mecanismos que mantengan abierta una agenda analítica de la red que compone la gestión administrativa en todas sus dimensiones. Esto es la antítesis de las concepciones tradicionales, vigentes, de la visión que reduce la administración a determinados procesos, enajenados de sus implicaciones contextuales y sociales. Si alguna intención tiene este trabajo es la de contribuir a liberar esa mentalidad, patrocinada por los aproximadamente quinientos programas de administración educativa -que existen en Norteamérica, Latinoamérica y Puerto Rico- que promueven esa visión.

Este análisis, por supuesto, no es absoluto, ni final. No puede serlo. Responde a un periodo histórico, en un contexto y con un grupo de protagonistas del quehacer administrativo. Por otro lado, refleja la óptica de los autores. Pretende ser un instrumento generador de para posteriores análisis en otros momentos históricos, en otros contextos y con otros protagonistas.
Los autores tenemos la expectativa de que las inquietudes que despierte este trabajo, los proyectos que sugiera, los cambios y las transformaciones que puedan tener lugar a raíz del mismo, sean el más vivo testimonio de que valió la pena porque aportó a una mejor administración de nuestra educación y, consecuentemente, a una mejor sociedad, más humana y más justa.


1 Delors, Jacques. (1996). La educación encierra un tesoro. Madrid: Ediciones Santillana. pp. 303-304.
1 Aponte, E. (1990) Conferencia dictada en el Segundo Congreso de Investigación Educativa (Puerto Rico, Venezuela, Honduras, Costa Rica). Facultad de Educación: UPR, Rio Piedras (27 de febrero de 1990), p. 73.
1 Rodríguez, J. M. (2001). La estructura de la administración crítica: una interpretación dialéctica. San Juan: APPU.
4 Ibid
5 Ibid