Por: José Miguel Rodríguez Matos, Ph. D.

¡Me aflige! ¡Me atormenta! ¡Me inquieta! ¡Me tortura! ¡Me arde! ¡Me atrofia! Mi mente se nubla. Mi espíritu se constriñe. Mi cuerpo se daña. En fin, como unidad orgánica, mi ser se consterna, quebranta y sumerge en una impotencia rabiosa que sólo mi letra catapulta. Escribo para contener la violencia que arranca de mi entraña y de mi más honda fibra, la agresión que le sobra a la masa de politicastros Promesas dei Politiquero(Políticos inhábiles, malintencionados, que actúan con fines y medios turbios. Diccionario de la Real Academia Española) de esta burda tiranía gubernamental puertorriqueña. Duele tanto como caminar descalzo sobre piedras filosas o carbones encendidos, o las punzadas de los clavos, las lanzas y espinas de un calvario. ¿En qué difiere la agresión institucionalizada de Figueroa Sancha, Rivera Schatz y Rodríguez Ema (avaladas por el gobernador) contra los manifestantes en el Capitolio y la huelga estudiantil en la Universidad de Puerto Rico, de las turbas republicanas de inicios del siglo pasado en Puerto Rico, la Masacre de Ponce, la Masacre de Río Piedras y los asesinatos del Cerro Maravilla, sucesos tan presentes con lastimosa indignación en nuestra conciencia colectiva histórica? Ya no se trata sólo de las neo-turbas (saqueo del derecho público y vituperio a la dignidad humana) que atentan contra las libertades fundamentales y la vida individual y colectiva. ¡No! ¡No se trata de eso únicamente! ¿En qué se diferencian estos estilos de desgobierno de los escuadrones de la muerte de los años ochenta en El Salvador, Guatemala, Nicaragua y otros países de Centroamérica? ¿En qué difiere esta generación de politiqueros entreguistas, de las dictaduras de Somoza en Nicaragua, de Pinochet en Chile, de Leónidas Trujillo en Santo Domingo, para mencionar sólo algunos, cuyos héroes inspiradores eran los mismos que inspiran a los de aquí? Se trata de un régimen que se disputa el deshonroso lugar que bien merecido ocupan en la historia occidental el fascismo italiano de Mussolini, el nazismo alemán de Hitler, al franquismo español o el zarismo ruso, entre otros sistemas de tanto deshonor para la Humanidad.

En nuestro quebrantado pueblo, unos expresan su indignación con palabras soeces (perdonables ante el estado de cosas prevaleciente en el País, pero nunca proporcionales al absoluto irrespeto que esta partida de políticos malandrines sienten por el pueblo, o más bien, contra éste); otros hablan con palabras finas para no ofender a los ofensores; otros lo exteriorizan en símiles y metáforas para dar riendas sueltas a la imaginación. Pero todos exclamamos el mismo grito de irritación que sentimos en la entraña. Tanto es así, que hasta los mismos que -equivocadamente- le prestaron el voto a tan nefasto grupo de gobernantes, no se atreven ahora afirmar que votaron por ellos y ellas. ¡Es falso que el pueblo los eligió para gobernar; mucho menos para abusar del poder! El pueblo votó por una pantomima publicitaria (auspiciada por intereses avaros de amiguitos y amigotes de quienes ostentan el poder político), que conocen el predominio del cerebro emocional sobre el racional y que en nada describían el perfil de los pseudo-políticos que protagonizaron la campaña mediática. En las pantallas de televisión y las fotos de la prensa escrita parecían encarnación profética de moralistas mesiánicos. Ya en el poder, se desbordan sus ínfulas psicópatas de burda omnipotencia gubernamental maliciosa. Han hecho de nuestro hermoso país una caricatura; han rasgado nuestro mapa social en pedazos; han calado una profunda cicatriz en el rostro de nuestra dignidad e imagen ante el mundo.

Tal es la incompetencia administrativa y la insensibilidad de esta ganga politiquera, que el mismo gobernador Luis Fortuño se negó a responder preguntas de los periodistas relativas a las bochornosas actuaciones de su desgobierno, en dos de sus comparecencias públicas. Una pregunta, nada retórica, queda al descubierto: ¿por qué ese mismo día el gobernador comparece a un programa de televisión de chismes para dar explicaciones evasivas, simplistas y repetitivas? De hecho, todas las preguntas las contestó con la misma respuesta; y todas fueron acusatorias e incriminatorias de la disidencia ideológica, esa en la que se sustentan e inspiran los más apreciados valores democráticos de nuestro país. ¿Acaso para el gobernador (y para Rivera Schatz) lo que aconteció el primero de julio de 2010 y los días que antecedieron -que fueron el motor de los hechos- es puro chisme.

La respuesta a la agresión del gobierno tiene que ser proporcional, generalizada y continua. Las marchas están muy bien, los reclamos legales, impostergables; la denuncia escrita, necesaria; la divulgación a niveles internacionales, imprescindible. Pero la resistencia, la protesta organizada cotidiana y la desobediencia civil como orden del día, son indispensables e insustituibles. El burdo estilo de desgobierno implantado a priori nos obliga a usar los más elocuentes epítetos que bien lo describen: anarquismo, anti constitucionalismo, anti culturalismo, vandalismo, oportunismo, colonialismo, entreguismo maquiavelismo y tantos más; y a la vez, nos inspira a crear nuevos vocablos de incuestionable significado, que un día aparecerán en el diccionario castellano como novedosos sistemas de vil gobierno: macanismo, cleptomanismo, embelequismo, chusmerismo, destruccionismo y...continúe usted...

Mi país no es únicamente parte de una zona geográfica que ocupa un lugar de privilegio entre las Américas, un eslabón más del archipiélago caribeño, un pico más de la cordillera antillana, una posibilidad real de unificar la América Nuestra de Bolívar, Martí, Betances y Hostos, entre tantos libertadores. Además de ser ese sujeto concreto de la historia caribeña y latinoamericana, es: la abstracción de mi mundo y la de millones de puertorriqueños que amamos esta patria nuestra, la fuente de nuestra inspiración, el motor de nuestra pasión, el punto de partida y llegada de nuestra jornada humana, de nuestras posibilidades de ser más ante nosotros y construir un mejor mundo de amor, paz y justicia para nuestros hijos, nietos, esta generación y las futuras. Es mi alfa y mi omega, mi concreción y mi sueño, el lugar donde vivo, la musa que alimenta mi espíritu y el dínamo que me impulsa. Es esa parte de mi ser que no es ajena a mí, sino que fluye por mis venas.

El régimen nefasto que vivo y aquí describo, el que arrebata mi paz interior y la de mi pueblo, es el que provoca el grito de indignación que aquí exclamo porque oprime adentro: ¡Me duele el País!

*El autor es profesor retirado de Universidad de Puerto Rico.

La libertad como el pie forza'o de la educación hostosiana

Seminario

 Auspiciado por Grupo de Educadores Hostosianos y Movimiento Independentista Nacional Hostosiano.

 

En este seminario nos proponemos demostrar que la libertad constituye la piedra angular, el ícono decisivo o el pie forza'o de la pedagogía de Hostos, es decir, la razón de ser de su teoría educativa y el móvil de sus proyectos educativos; que a partir de su concepto de libertad él abstrae e integra otros conceptos medulares que conforman su ideario y sus proyectos de reforma educativa.

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